Por qué la única solución es exonerar de impuestos a los que menos tienen
Luis Di Mare H. (dimareluis@queremosvotar.org)*
Muchos latinoamericanos intentan trasladarse a los Estados Unidos de América (EEUU) para aprovechar los excelentes salarios que se ganan en el hermano país. Un estudio que analizó casi 5 décadas encontró que los salarios por hora en los EEUU aumentaron prácticamente lo mismo que el capital por trabajador, mostrando contundentemente que más capital lleva a mejores salarios y que la existencia de capital beneficia a todos, no solamente a los ricos. Por otra parte, Adam Smith, hace más de dos siglos, mostró que, si lo demás sigue igual, cuando el capital se hace más abundante en una sociedad, rinde menos a su dueño.
Estudios recientes muestran que en países de impuestos altísimos como Suecia o Alemania, las grandes empresas pagan pocos impuestos sobre la renta. En Costa Rica muchas empresas de zona franca no pagan impuesto sobre la renta. Esto ocurre por el daño que causa que se vayan los capitales, basta pensar en lo que ocurrirría con la producción de una finca si los dueños de 100 tractores se los llevan del país, y los 100 operarios de esos tractores se ven obligados a trabajar con machete.
Sobran quienes reciban con los brazos abiertos a los dueños de grandes capitales, pero al pequeño empresario, al trabajador que prácticamente no tiene capital, rara vez hay quien lo reciba de esa manera. Por eso en tantos países del mundo se gravan con impuestos enormes las planillas y con un impuesto al valor agregado IVA se grava lo que las personas compran.
Suponga que alguien gana 200.000 mensuales y quiere comprar un tractor. Si no existiera el impuesto de ventas, esa persona gastaría 170.000 colones cubriendo las necesidades básicas de su familia, lo que le deja 30.000 para invertir en el tractor. Pero si esa persona tiene que pagar -digamos- 20.000 colones en impuestos de ventas (o IVA), le quedan solamente 10.000 colones, la tercera parte, para invertir. Si esa persona ganara 200.000 colones más, sin impuesto de ventas, le quedarían 230.000 colones para invertir, 210.000 colones después de ese impuesto, 91% de lo que tenía. Las cosas son mucho más complicadas, pero este ejemplo imaginario da una idea de cómo un impuesto como el IVA, que grava lo que las personas consumen, daña mucho más la capacidad de formar un capital de los que menos tienen.El IVA “grava (casi) todo lo que se mueve”, recoge impuestos a mordiscos pequeños que no se ven, se cobra al contribuyente aunque esté en la quiebra, tiene mecanismos que llevan a pagarlo, en contraste con el impuesto sobre la renta que es un mordisco grande, muy visible y doloroso y que se paga solamente cuando el contribuyente tiene gananacias. Por eso el IVA es un impuesto favorito de las insaciables clases políticas del mundo, y cuando la destrucción del capital de los que menos tienen los lleva a quejarse, las propuestas que llueven de las clases políticas son como nuestro funesto plan fiscal, en donde para no renunciar al IVA, se amplía dicho impuesto prácticamente a todo y se establecen impuestos destructores del capital y que ahuyentan a los dueños de capital del país, como el impuesto a las ganancias de capital y la renta mundial (la renta mundial destruye el capital al tratar de retenerlo en el país). La lógica del plan fiscal y de proyectos semejantes en el resto del mundo es “destruimos con impuesto de ventas y planillas el capital de los que menos tienen, ahora, para igualar las cosas, destruyamos el capital del resto de la población”. Semejante destrucción de la capacidad productiva nacional evidentemente lleva a que haya menor producción y que entonces haya menos plata para pagar a funcionarios públicos, para pagar a quienes le prestaron plata al gobierno, a quienes le venden al gobierno y menores salarios para todos. Puesto que gravar el capital causa un gran daño porque éste se va o es destruido, la única solución es la que adoptó Hong Kong en los últimos 50 años de crecimiento sin paralelo, no instsurar un IVA (o por lo menos tratar de exoner del IVA a los que menos tienen) y eliminar los impuestos de planillas a los que menos tienen, para facilitarles la formación de capital. Más en www.anfe.or.cr
*Luis Di Mare H. - Miembro Comité Ejecutivo ANFE