PRISMA
COMIENCE A CONDUCIR SU VIDA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Creo que a todos nos pasa que cuando manejamos el carro nos molesta que nos digan que camino tomar, que me detenga o, ¡cuidado! “Yo soy el chofer. Yo sé porque hago lo que hago”. Y el conductor es el único que lo sabe. Nunca hago caso de quien quiere decirme como manejar, porque por eso pasan accidentes.
Hace pocos días escuché que un hombre le respondía a su amiga, cuando esta le dijo que su hija conducía un carro, que le había aconsejado a la suya, en una ocasión, que acelerara para evitar un tráiler. Su hija le hizo caso, pero no alcanzó a pasarlo y el vehículo pesado se la llevó, afortunadamente viven para contarlo.
Comparé las similitudes que tiene este ejemplo con nuestra vida. Nuestro carro se llama “vida” y Dios ha sido muy generoso, como para darnos a cada quien un “carro” propio. Todos somos los conductores de nuestra propia vida. Desafortunadamente, muchos no asumen esa responsabilidad, porque son conductores temerosos a quienes les gusta preguntar “a todo el mundo”, que deben hacer para conducirse por la Tierra.
Y como resultado, tienen accidentes o no están satisfechos con su vida. Por qué siguen escuchando los consejos de otros, en lugar de buscar las soluciones a sus propios conflictos, esto ocurre por una situación muy simple... Es más fácil culpar a otros de sus fracasos, que ser responsables de nuestras propias decisiones.
Algo parecido a la joven que le pregunta a la mamá ¿qué debo estudiar? o, el muchacho que pregunta ¿cuál carrera da más dinero? Como si fuera la mamá la que va a estudiar o trabajar. Entiendan que nadie va a tener éxito en el primer intento. La historia está llena de hombres que estuvieron peleando por sus ideas, y que después de fracasos temporales, obtuvieron un rotundo éxito, gracias a que fueron perseverantes en sus sueños.
Por eso a partir de hoy decídase a tomar el volante de su vida, asuma el control, ya que eso le dará seguridad y la energía interior que necesita para triunfar.
Aunque las derrotas temporales le generen dolor… cuando sean cosa del pasado, se divertirá recordándolas, eso le dará más valor a su éxito. Hágale saber a esa persona mata pasiones, que no se meta en sus decisiones, y no la escuche cuando quiera dirigir el “carro de su vida” a una velocidad diferente a la suya. Recuerde siempre que quien no conoce su vida, jamás podrá darle un buen consejo. Quien lo aconseja está proyectando lo que él es, y le dice lo que harían en su lugar. Pero tenga cuidado, porque si es un mediocre, y le hace caso… usted va a acabar siendo un mediocre, está probado que las personas que han tenido éxito, primero se escuchan a sí mismas antes que a los demás.
Por eso el mejor consejo que le puedo dar a mis amigos lectores es... “sigue intentándolo hasta que tenga éxito”. Entendamos que antes del triunfo hay fracasos dolorosos, que abrirán ante mí dos caminos: seguir adelante o resignarme, de usted depende, pero si continúa esforzándose seguramente algún día podría gritar... ¡lo logré!
Tenga fe en Dios, él sabe por qué nos pone pruebas en el camino, pero también nos da la paz y serenidad necesarias cuando parece que el mundo está a punto de terminarse.