• Se llama “Dios Indígena” del Arenal:
EL MEJOR ÁRBOL DE COSTA RICA
• Es una ceiba de 57 metros de altura.
Betania Artavia
bartavia@diarioextra.com
Fotos: Graciela Solís
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Esta gigantesca ceiba es el árbol excepcional 2006. Los indígenas lo consideran un dios que toca las nubes y ayuda a los espíritus a llegar al cielo.
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El reconocimiento que cada año entrega el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) a un árbol excepcional por sus características o historia fue obtenido este año por una ceiba ubicada en Nuevo Arenal, Tilarán, que tiene 57 metros de altura.
El propietario de la finca donde está el árbol excepcional 2006, barón Von Schlipenbach Malte, afirmó que éste era venerado por los indígenas y a su alrededor se respira un ambiente muy especial. Von Schlipenbach mostró gran satisfacción por haber sido este árbol el ganador entre 50 postulantes de todo el país. Le tiene gran cariño a la ceiba, ya que fue una de las cosas que le llamaron la atención cuando visitó el país en 1995 y se enamoró de Costa Rica.
Cinco años después decidió dejar su natal Alemania y trasladarse a Nuevo Arenal, donde construyó un hotel al que llamó La Ceiba, precisamente en honor al enorme árbol que sobresale en la finca de 15 hectáreas, en las cuales se combinan el turismo y la ganadería en pequeña escala.
Allí ofrece a los visitantes el contacto con la naturaleza mediante senderos, observación de aves, monta a caballo y ante todo pueden conocer de cerca la ceiba, árbol antiguo que está cargado de bromelias y orquídeas, y que a partir de hoy es el árbol excepcional 2006.
DIOS DE 400 AÑOS
Los indígenas creían que las ramas de la ceiba tocaban el cielo y sostenían las almas de los difuntos en su camino al más allá, precisamente por eso el gigantesco árbol está en dirección a un cementerio indígena, que fue cubierto por el lago artificial de la represa del Arenal, y bajo su sombra fueron encontrados en el pasado objetos indígenas de gran antigüedad.
Su edad ronda los 400 años, tiene 57 metros de altura, su tronco tiene un diámetro de tres metros y su copa alcanza los 60 metros de ancho, no en vano es considerado un dios indígena.
“En el atardecer es algo especial porque la vista del árbol da justo donde se oculta el sol, pueden haber muchas nubes que siempre están a los lados, nunca en la dirección del árbol. Es algo maravilloso, como si fuera un camino que une el cementerio indígena con la ceiba y ésta con el sol”, detalló Von Schlipenbach.
¿QUÉ BUSCA EL PREMIO?
El premio al árbol excepcional busca impulsar la protección y conservación de la naturaleza, así como identificar a la población con los árboles y la vida, comentó Rodrigo Gámez, director del INBio.
“El árbol es un símbolo que representa la conservación de la vida porque en él viven muchas especies más, como las aves, los insectos y los microorganismos que se nutren de él, además de la importancia para el ambiente, la protección del suelo y los acuíferos”, explicó Gámez.
El concurso empezó hace tres años y la primera especie que se premió fue el jícaro, su ganador fue un árbol ubicado en Ciudad Colón; la segunda versión fue dedicada al árbol de guanacaste y el ganador se encuentra en el parque de Liberia. A ellos se une la ceiba, que luce frondosa en Nuevo Arenal.
Para 2007 se buscará el almendro de montaña para ayudar en la protección de la lapa verde, ave en peligro de extinción debido a la deforestación, y es precisamente el almendro de montaña su hogar preferido.
Cualquier persona puede postular candidatos para obtener este reconocimiento con solo enviar la información del árbol a la dirección premioarbol@inbio.ac.cr.