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Lecciones del sistema tributario sueco: La única solución es exonerar de impuestos a quienes menos ganan

Luis Di Mare H. – (dimareluis@queremosvotar.org)*

Suecia es el “infierno fiscal” por excelencia. Allí el gobierno recauda más de la mitad del valor de la producción en impuestos. Sería de esperar que en ese “paraíso socialista”, “los ricos paguen impuestos como ricos y los pobres paguen como pobres”. Pero según un estudio reciente, “El Sistema Tributario Sueco, Principales características y lecciones para quienes establecen políticas” de Sven R. Larson (ver sitio web de ANFE www.anfe.or.cr/ExonerarMenosGanan.htm), eso no es tan cierto. Las personas pagan impuestos exorbitantes: Las planillas pagan casi un 40% de impuestos, el impuesto al valor agregado IVA, muy similar a nuestro impuesto de ventas, y que grava prácticamente todo lo que consumen las personas, es de un enorme 25%, con excepciones como la comida, que paga el 12%. Las compañías pequeñas generalmente sufren los mismos exorbitantes impuestos que las planillas. El impuesto a las ganancias de las personas es diferente  puesto que hay un fuerte impuesto nacional sobre la renta que deben pagar solamente el 10% de las personas más ricas, y uno regional que en 1991 era el mismo para todos, ricos y pobres, pero que ha cambiado. Pero en cuanto a las corporaciones, entre las que se encuentran las grandes empresas, aunque el impuesto sobre la renta teóricamente es de 28%, son tantas las ventajas que tienen, que si se calcula lo que ganaron y lo que pagaron efectivamente en impuestos, resulta que, por ejemplo, las corporaciones de servicios y de manufactura pagaron en impuestos 12.1% de sus ganancias, una tasa no muy lejana del 8.1% que se paga en el ejemplar Hong Kong. Quienes menos tienen, frecuentemente lo más valioso que poseen es su salario;  por eso un impuesto a las planillas o el impuesto inflacionario (la pérdida de valor de la moneda) son impuestos que pueden aumentar las brechas sociales. 
En Suecia el patrono paga parte del impuesto de planillas, pero, según el estudio en cuestión, eso es solo una ilusión, porque son los asalariados quienes a fin de cuentas terminan pagando los impuestos a las planillas: Si un asistente le produce 100.000 colones mensuales a un pulpero, el pulpero en total no va a pagar más de esos 100.000 que el empleado le produce: Si el gobierno exige 10.000 colones en impuestos de planillas, el pulpero ofrece 90.000 de sueldo. Si el gobierno exige 40.000, el pulpero ofrece un sueldo de 60.000.Fuertes impuestos al salario, a lo que compran las personas, a lo que ganan, y corporaciones con bajos impuestos. Renta “ampliamente” territorial. Y las personas, a cambio de esa drástica disminución de su poder de compra, reciben “gasto social” y otros servicios del gobierno. La razón fundamental de que esto sea así es que, si se grava al capital, éste se va. Suecia vive una “fuga de cerebros”, de capitales y de personas. La mitad de las personas que se van de ese país son graduados universitarios. Grandes empresas como Pharmacia, IKEA, TetraPak, Volvo y SAAB se fueron de Suecia o vendieron sus divisiones más importantes a empresas extranjeras. Se estima que hay capitales por $134.000.000.000 propiedad de suecos, “parqueados” en el extranjero. Debido a que no es posible gravar el capital sin una enorme destrucción de bienestar -imagínese lo que ocurre con la producción de un finquero si le destruyen el tractor, su capital-  , estoy convencido de que la única solución es la que adoptó Hong Kong en el último medio siglo: Exonerar totalmente de impuestos, en la medida de lo posible, a los que menos ganan, y cobrar impuestos muy razonables al resto de las personas, porque en el mundo de hoy es imposible mantener altos impuestos al capital. Se ha hablado de instaurar un sistema tributario tipo “flat tax”, inspirado en el de Hong Kong,  que a fin de cuentas lo que hace es cobrar el mismo impuesto a todos los ingresos, incluyendo planillas y haciendo que paguen impuesto de planillas solamente quienes ganan más de cierto monto. Bajo este sistema, si un país, como Suecia y casi todos los países del mundo, se ve obligado a rebajar el impuesto a las empresas para atraer capitales, también se ve obligado a rebajar el impuesto a las planillas. Pero las ventajas del “flat tax” van muchísimo más allá, pero eso es tema para otra ocasión.


* Miembro Comité Ejecutivo ANFE


 
 
 




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