• Sala IV da curso a amparo pero no paraliza sesiones:
TRADUCCIÓN AL BRAILLE DEL TLC PONE EN APRIETOS AL CONGRESO
Marcela Villalobos Ramírez
mvillalobos@diarioextra.com
Foto: Róger Córdoba
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La Sala IV dio curso a un recurso de amparo que el diputado Óscar López, del PASE, interpuso contra el TLC por no ser traducido al braille.
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En tremendo lío se metió la Asamblea Legislativa luego de que la Sala Constitucional dio curso a un recurso de amparo promovido por el diputado Óscar López, del Partido Accesibilidad Sin Exclusión (PASE), en el cual alega que se violentó el principio de publicidad por no traducirse el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos al braille, dejando en indefensión a 80 mil invidentes del país.
“Abogo por la no discriminación y fue pavoroso que publicaran el TLC en La Gaceta, ¿y los no videntes qué? Tampoco los sordos escuchan las sesiones, por eso interpuse el amparo para que los magistrados detengan el trámite del tratado hasta que a los 80 mil costarricenses no videntes nos saquen del desconocimiento”, dijo López.
Agregó que tanto él como la comunidad invidente del país y la no oyente tienen derecho a conocer en detalle los alcances del tratado, también criticó que el Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart) no haya tomado medidas para que se informe en lesco cuando salen al aire las sesiones de la comisión.
La admisibilidad del recurso no paraliza el proceso de sesiones que en este momento realiza la Comisión de Relaciones Internacionales del Congreso sobre el TLC, aunque López alberga la esperanza de que el fallo de los magistrados sí lo detenga.
“Soy de la tesis que lo actuado hasta el momento con el tratado es prácticamente nulo, pues lo actuado roza la convención interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación, la cual tiene un rango constitucional”.
Francisco Antonio Pacheco, presidente del Congreso, reconoció el planteamiento de López como “interesante”, aunque plantea una serie de dificultades poco razonables, pues sirve de precedente para que se exija al Congreso traducir al braille todos los proyectos y documentos que sean tramitados en la Asamblea Legislativa, y por ende un elevado gasto.
LÓPEZ TENDRÍA QUE PRESTAR SU “COMPU”
“Hablamos con la Asociación Nacional de Ciegos para traducir el texto del tratado para esas 80 mil personas, pero una sola copia tiene un costo de ¢700 mil y con una no se soluciona el problema”, dijo Pacheco.
Agregó que el convenio comercial contiene 3 mil páginas con un lenguaje sumamente técnico, el cual podría interesar a pocas personas, en ese sentido propondrán a la Sala que aquellas personas invidentes interesadas en conocer el TLC se pongan de acuerdo con López para que utilizando su computadora de voz aportada por el Congreso puedan conocer el tratado.
“Hablamos de que sea el propio López quien se convierta en un facilitador, su computadora tiene un software especial que convierte el texto en voz, él podría facilitar por unas horas su computador a quien quiera conocer el tratado”.
Sobre si la resolución de la Sala IV apoya la tesis de López, el presidente del Congreso manifestó que eso obligaría a traducir una gran cantidad de textos a futuro en braille, lo que los llevaría a crear un gran departamento dedicado a traducciones al braille.
La Asamblea Legislativa tiene un plazo de tres días, a partir de la notificación, al igual que el Sinart y la Imprenta Nacional, para contestar su posición sobre el amparo a la Sala.
MERINO PEGA EL GRITO AL CIELO
Tras una serie de reclamos a la presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales, Jeannina del Vecchio, por la forma en que se han priorizado las audiencias a grupos para exponer posiciones sobre el TLC con Estados Unidos, el diputado del Frente Amplio, José Merino del Río, “pegó el grito al cielo” reclamando que se quiere “festinar” el proceso de discusión del tratado.
“¿Cómo vendrían los notables si se enteraron por la prensa de que estaban convocados? Con menos de 24 horas avisaron que vendría la Corporación Hortícola, eso es un irrespeto al Congreso, a la opinión pública. Se quiere festinar un proceso porque no dan el tiempo para que los diputados sepamos bien qué preguntar”, dijo Merino.
Reiteró que la prisa del trámite es mala consejera y que pasar del lugar 1 al 24 en la lista de audiencias es como si “esto fuera una tómbola” en vez de un proceso parlamentario.