Calidad, con poco gasto
Luis Di Mare H. (dimareluis@queremosvotar.org)
Gunnar Myrdal y Paul Samuelson, ambos economistas galardonados con el Premio Nobel de economía, se encuentran entre quienes argumentaron que existe un “círculo vicioso de la pobreza”, que la pobreza se autoperpetúa. No son pocos los economistas que han defendido un gasto e intervención masiva del gobierno, como única forma de aliviar la pobreza. Y si nos vamos a los 1950s y 1960s, Hong Kong era un país calificado como “sin esperanza”: Un país sin recursos naturales, que no tenía ni siquiera suficiente agua, un país sin un gobierno estatista, intervencionista y gastón, que planificara y manejara la economía, un país que para colmo de males era una colonia británica. En fin, un país que según la opinión predominante entre los economistas de aquella época, sin ayuda externa estaba condenado a la pobreza. Y, efectivamente, Hong Kong prácticamente no recibió ayuda externa. Pero vivió tal vez el mayor progreso que conoce la historia, que Daniel J. Mitchell califica como el mayor del último medio siglo. Hong Kong pasó en tiempo récord de ser un país tercermundista a tener un nivel de vida que supera por ejemplo el de Suecia, la patria de Myrdal, uno de los países de más alto nivel de vida del mundo hace 40 años. En cambio, los países del Africa Subsahariana, muchos de ellos más ricos que Hong Kong en aquel entonces, algunos con abundantes recursos naturales, recibieron ayuda externa muy importante, y en muchos se aplicaron teorías económicas que apoyan el gasto y la intervención de los gobiernos: según William Easterly, en el 2003 se habían gastado $568.000.000.000 en ayuda externa al África. Y, sin embargo, el típico país africano hoy no es más rico que hace 40 años. Daniel
J. Mitchell describe el panorama ampliamente en “Banco Mundial, 50 años de fracasos” Por otra parte, se dice que sin un gasto extravagante en educación, 8% del PIB, la pobreza no se reduce: Pero entre los países que han reducido a una aceleradísima velocidad la pobreza, sobresale la República Popular China que, según Pocket World in Figures 2005, página 77, gasta solamente 2.2% del valor de toda la producción en educación; en cambio, brillan por su alto gasto dos países que pocos quieren visitar: Cuba con 9.0% y Zimbabwe, un país que se empobrece a una velocidad alucinante, tiene el mayor gasto del mundo: 10.4%. En anteriores artículos se explicó cómo al principio de la historia de los Estados Unidos de América, a pesar de ser en ese entonces un país bastante más pobre de lo que es hoy Costa Rica, con un poco de ayuda estatal prácticamente todos los niños asistían a buenas escuelas, pero que, al nacionalizar las escuelas, se crearon enormes estructuras burocráticas que imparten educación deplorable a los niños pobres, aumentando las brechas sociales, pero que imparten buena enseñanza a los niños de los barrios acomodados, porque en esos barrios frecuentemente los padres de familia lograron mantener el control de las escuelas. Easterly indica que la dosis de medicina que previene la muerte por malaria cuesta solamente $0.12, que un mosquitero que previene la muerte de un niño cuesta $4, que prevenir la muerte de 5 millones de niños cuesta solamente $3 por madre. Pero que occidente ha gastado $2.300.000.000.000 en ayuda externa en los últimos 50 años, y no ha logrado eso. Pero Easterly señala un programa gubernamental realmente exitoso: PROGRESA en México, que ayuda financieramente a los
padres, con la condición de que mantengan a sus hijos en las escuelas, y el IFPRI, una institución independiente, y no la burocracia estatal, evalúa los resultados, que son halagadores: Entre los niños participantes, por ejemplo, la incidencia de enfermedades disminuyó un 23% y la anemia se redujo un 18%. Un maestro comentaba que los estudiantes estaban mejor alimentados y atendían mejor las clases. La conclusión de todo esto es que es crucial la manera en que se dispone el gasto educativo.
Luis Di Mare H- Miembro Comité Ejecutivo ANFE