Pleito opacó triangular en Cartago
LA NEGRITA TERMINÓ EN TRIFULCA
KENNETH HERNÁNDEZ CERDAS
khernandez@diarioextra.com
Fotos: Héctor Rodríguez
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Solo faltaban tres minutos para que terminara el juego entre cartagos y brujos, el fútbol quedó de lado y el boxeo tomó la palabra. Titulares y suplentes fueron protagonistas en la gresca, fuera para ayudar o para golpear.
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CARTAGO.- De las patadas al balón, a los puñetazos, empujones, revolcones e insultos; un cierre condimentado por la violencia imperó en la Copa La Negrita, celebrada ayer en el estadio Fello Meza.
Solo faltaban tres minutos para el cierre del partido Brujas-Cartaginés, poco pero fue suficiente para manchar el certamen en honor a la Virgen de los Ángeles.
Un manoteo entre el arquero Álvaro Mesén y el brumoso John Jairo Quiñónez encendió la mecha; el experimentado guardavallas empujó al colombiano después de que éste le movió la pelota y eso bastó para que sus compañeros pasaran de futbolistas a boxeadores.
Unos en defensa de Quiñónez, otros en contra de él, la resbalosa grama local fue el espacio necesario para pegarle puntapiés y puñetazos a quien se metiera en la bronca. Fuera quien fuera.
Quienes estaban en la banca salieron disparados hacia el tumulto con fines diferentes, los más cautos a bajar las revoluciones, pero los de sangre caliente encontraron el espacio perfecto para repartir golpes.
Hasta el técnico Ronald “Macho” Mora terminó en el suelo en su afán de apaciguar el caldeado ambiente entre los jugadores, que se desahogaron de la peor forma, con tremendo bochorno.
Mora controló al fortachón Johnny Woodly, luego abrazó a Berny Peña y lo sacó del campo para enfriar la situación.
Mientras unos desapartaban, otros aprovecharon el tumulto para perder la calma, actitud que pasó de inmediato a la tribuna, pues varios aficionados saltaron la malla que separa al campo en pos de impartir justicia con sus propias manos.
Si bien la afición pudo ser controlada, los exaltados ánimos de los jugadores tardaron unos minutos. En un sector de la cancha los blanquiazules se apartaron y los brujos de inmediato pasaron al camerino, no sin antes recibir una lluvia de insultos.
El marcador iba 1-0 producto de una pena máxima que los visitantes cuestionaron. Dadas las circunstancias, el juez Glen Román optó por finalizar el juego.
Sin embargo ahí no terminó todo, en su ingreso a los vestuarios los futbolistas brujos recibieron cuanto improperio lanzó la enardecida barra brumosa, que furiosa pedía la cabeza de Mesén.
El ex capitán brumoso Danny Fonseca no escapó al enojo de los hinchas, pues cuanta bola tocó, así recibió la silbatina de la multitud a lo largo de los casi 60 minutos que duró el encuentro.
Era tal la molestia de la gente hacia Fonseca que éste solicitó protección para abandonar el Fello Meza.
No se reportaron heridos, mas la imagen de la gresca quedó en la retina como la peor cara de un torneo “amistoso” en honor a la Patrona de Costa Rica.