PRISMA
ORGULLOSOS DE FRANKLIN CHANG
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Entre tanta inmundicia, deshonestidad, cara de barros y sinvergüenzas que vemos todos los días en este país plagado de corruptos, es importante destacar la actitud positiva y la lección de fe y perseverancia que una vez más nos da una persona excepcional que no ha hecho más que retratarse de cuerpo entero. Me refiero a Franklin Chang Díaz, un hombre humilde que ha sabido ganarse el cariño y respeto de Costa Rica y el mundo con esfuerzo, trabajo, tenacidad y dedicación. Nuestro querido astronauta durante toda su vida se ha dedicado a poner a los ticos en lo más alto del planeta, él con gran orgullo ha dicho aquí, allá y en la otra galaxia que Costa Rica vale la pena.
Recuerdo cuando en uno de sus viajes al espacio comió tortillas y cajetas. Hoy nuevamente nos llena de orgullo al inaugurar su laboratorio Ad Astra Rocket Company, en el que se trabaja en la construcción de un motor de propulsión de plasma capaz de llevar a humanos por toda la galaxia, pero además buscarán la aplicación del plasma y la energía solar a problemas como la destrucción de desechos tóxicos y la purificación del agua.
Verdaderamente Dios nos bendijo al enviarnos a un hombre con el talento y la capacidad de Franklin, quien dejó de volar al espacio recientemente porque así lo dictan las reglas de la NASA, pero en lugar de pensionarse y dedicarse a disfrutar lo que con tanto esfuerzo se ganó, más bien decidió continuar trabajando por la ciencia en beneficio de la humanidad.
Este sí es un tico de verdad... seguramente tuvo la oportunidad de instalar su laboratorio en Estados Unidos, donde tendría más facilidades para desarrollar su sueño, pero prefirió regresar a tiquicia para ubicar el Astra Rocket en la finca La Flor, en Guanacaste, donada recientemente por doña Marjorie de Oduber a la universidad Earth.
El doctor Chang empezó a soñar con el motor de plasma desde 1979, y por eso el año pasado decidió renunciar a la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio estadounidense (NASA) para dedicarse de lleno a este proyecto que ya empieza a convertirse en realidad. Chang y su equipo de científicos esperan desarrollar un Vasimr, es decir un motor de plasma (el cuarto estado de la materia) que facilitaría los viajes al espacio y que además permitirá transportar seres humanos a explorar el sistema solar.
“La idea es tener concluido el prototipo del motor y lanzar el primer modelo antes de que finalice el 2007”. Estoy convencido que con el empeño que le pone este gran científico a todo lo que inicia, seguramente el motor de plasma estará listo antes de la fecha prevista.
Lo más maravilloso de todo esto es que Chang Díaz trabaja junto a estudiantes y jóvenes científicos costarricenses, quienes se encargan de determinar la vida útil de cada uno de los componentes del motor, esto es una muestra más de que confía en este país y por eso le da un espaldarazo a nuestros cerebros. Entendamos que lo que está desarrollando nuestro orgullo nacional Franklin Chang Díaz no es una cría de gallinas, sino un proyecto aeronáutico que jamás nos hubiera pasado por la mente que sería construido en Costa Rica por un grupo de ticos, y que tiene un valor superior a los 150 millones de dólares, ¿se imaginan cuantos millones de colones son?
Ojalá no le pongamos obstáculos para que desarrolle su proyecto tranquilamente. Su tesón debe ser un ejemplo a seguir por todos los ticos quienes debemos aportar un granito de arena para enrumbar este país por el camino del bien, ya que solo así podremos salir del atolladero en el que estamos pegados. ¡Recuerden que el éxito está en creer en uno mismo!