San José, Costa Rica, Jueves 20 de julio de 2006, 11:08:24.


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PRISMA

NO A LOS NARCOS, NO A LA DROGA Y SÍ A LA VIDA

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Es cierto que los países del mundo realizan esfuerzos para que el flagelo de la droga no se asiente en la población consumidora, sin embargo, hasta ahora no han sido eficaces los esquemas represivos empleados por las diferentes autoridades en cada país. Por el contrario, cada día, aumenta el consumo y por supuesto, la clientela, pese a que los precios de este “veneno” suben y la penalización para los narcotraficantes es más fuerte.

En algunos países existe la pena de muerte para los vendedores de la droga maldita, pero esto no desalienta a los narcotraficantes porque las sumas de dinero que ganan son atractivas y tentadoras para un montón de inescrupulosos que corren toda clase de riesgos con tal de obtener jugosas ganancias.

Según algunos estudios realizados por autoridades de Estados Unidos, sólo un 20 por ciento de la droga que ingresa a ese país es decomisada, el otro 80 por ciento entra a la corriente narcomafiosa, ¡si eso ocurre ahí..., imagínense lo que puede pasar aquí! Y es que los tentáculos de la mafia compran conciencias, autoridades y personas importantes en los cuerpos represivos para lograr su cometido. Costa Rica no es la excepción, en nuestro país hay antecedentes de lo que estoy diciendo.

Además, donde existen los carteles de la droga, la población civil teme denunciarlos, por su crudeza a la hora de ajusticiar cuando estos delincuentes caen en manos de las autoridades, ya que sus compinches son capaces de matar policías y jueces, y se requiere de cárceles especiales en las que de todas maneras se vive bajo la constante amenaza de un intento de fuga-rescate, o peor aún, con la sospecha de que el negocio funciona igual, pero manejado desde adentro. Ante esta realidad debería de hacerse un replanteamiento radical para combatir ese flagelo, porque lamentablemente las autoridades están perdiendo la batalla.

Con solo pasar por el frente de algunas escuelas y colegios capitalinos se nota que ahí hay drogadicción, porque en las afueras deambulan algunos jovencitos que seguramente son los encargados de envenenar a los estudiantes, por eso debemos establecer programas preventivos y correctivos para la comunidad en general. Para enfrentar esta problemática deben involucrarse, a nivel de pueblo, las juntas de desarrollo comunal, las de educación, los patronatos escolares, los grupos religiosos, la municipalidad, y cualquier otra organización que tenga proyección comunal, por supuesto con el apoyo de la empresa privada y del Gobierno central. ¡Todos debemos ayudar!
El Gobierno deberá ver este problema como emergencia nacional, y establecer prioridades antes de que sea demasiado tarde. No hay que olvidar que Costa Rica funciona como puente para el narcotráfico y esa circunstancia hace que mucha de la droga se quede en nuestro suelo. Es importante que no dejemos que el problema llegue al extremo de las matanzas como se dan en Colombia, donde los narcos han generado ataques dinamiteros, masacres colectivas en contra de la población civil y ha robustecido la guerrilla, transformándola en un doble dolor de cabeza para la policía.

Recuerden que la única forma de rescatar a nuestros hijos de los tentáculos de la droga es brindándoles una formación integral donde los valores estén por encima de todo, solo así podrán decir: “no a la droga, amo la vida”.


 
 
 


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