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Sin reformas, nuestro sistema político nos dará menos felicidad y riqueza

Luis Di Mare H. – (dimareluis@queremosvotar.org)*

Richard W. Rahn publicó recientemente un artículo en que indicaba que los europeos cada día se sentían más impotentes frente a sus democracias. Rahn dice: “Muchos de los países europeos se han movido de autoritarismo monárquico a un autoritarismo socialista, sin realmente construir instituciones democráticas para proteger al individuo del gobierno, como las que existen en los Estados Unidos (EE.UU.) y Suiza”. Eso no es de extrañar, pues ambos países en buena medida nacieron como una reacción contra las monarquías.

Recientemente este diario informaba que una encuesta nos colocaba entre los países más felices de la tierra. Lideraba la encuesta Vanuatu, un “paraíso fiscal”. España, un país de altos impuestos, ocupaba la posición 97. Ante estos hechos resulta interesante el estudio “¿Más grande mejor? Evidencia del efecto del tamaño del gobierno en la satisfacción con la vida alrededor del mundo”, elaborado por investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zurich (disponible en http://www.cgeg.org/SizeofGovernmentSSRN-id830545.pdf ) puesto que revela que en los países de altos impuestos las personas suelen estar más insatisfechas con su vida que en los de menores impuestos. La democracia es inevitablemente una “compra de votos” a través del gasto del gobierno: Quien recibe un beneficio del gobierno lo defiende vigorosamente, quien lo paga, los millones de contribuyentes, como pagan una parte muy pequeña, no se oponen con el mismo vigor. El resultado es que, con raras excepciones, los gobiernos llegan a un gasto claramente excesivo.

¿Quién mejor que la propia ciudadanía puede calificar si se usan bien los impuestos que paga? América Latina no es precisamente un continente de gobiernos ideales y, sin embargo, los costarricenses, según la encuesta latinobarómetro 2005, colocamos a Costa Rica en los últimos lugares del continente en buen uso de impuestos y en otras encuestas (en la del 2005 no hallé datos al respecto) mostramos una alta desconfianza de los políticos. Ante estas cifras, resulta evidente que es muy mala idea aumentar más la ingerencia de la clase política en nuestras vidas aumentando impuestos.

Rahn describe el sistema político francés como un sistema en que “mandan los de arriba”; allí los líderes políticos tienen un enorme control sobre sus diputados, que rara vez se apartan de la “línea de partido”. Eso contrasta con el sistema de los EE.UU. en donde en buena medida “mandan los de abajo”, puesto que congresistas y senadores responden esencialmente a los votantes de los lugares que los eligieron y no a las cúpulas políticas Por eso no es de extrañar que Francia se haya convertido en un país de impuestos exorbitantes, puesto que las cúpulas políticas tienen enorme control sobre los fondos públicos y favorecen altos impuestos. Desafortunadamente nuestro sistema político se asemeja al francés al otorgar también un enorme poder a las cúpulas. Por otra parte en vez de dejar a quienes menos tienen con la totalidad del fruto de su trabajo, se pretende cobrar impuestos y devolverles “gasto social”. Pero esto tiene graves inconvenientes: a) Recaudar impuestos tiene un costo considerable, no solamentre por el costo administrativo sino porque las personas trabajan menos cuando les quitan parte del fruto de su trabajo b) Es complicado y caro decidir cómo, cuándo y a quién se entrega dicho “gasto social” c) Hay un enorme riesgo de que el gobierno use el dinero del “gasto social” en burocracia o en otras cosas d) Las personas son más infelices sintiéndose beneficiarios de la caridad pública, en vez de dueños del fruto de su esfuerzo. e) El gobierno permanentemente se queja de falta de dinero (lo mismo ocurre, a pesar de los impuestos exorbitantes, en muchos países europeos) así que las personas se arriesgan a que no les llegue el “gasto social” o a que algún trámite burocrático les impida recibir ese dinero. Pienso que solamente limitando a la clase política, por ejemplo reformando nuestra Constitución de manera que los aumentos de impuestos se puedan someter a votación universal, se puede contrarestar las presiones de grupos a favor de impuestos que tienen gran influencia en el congreso, de otra manera, nuestro sistema democrático, con tantas similutudes con el francés, nos llevará a más impuestos, más gasto y mucho menos felicidad y riqueza.


*Miembro Comité Ejecutivo ANFE


 
 
 




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