PRESIDENTA RESPONDE CON ESTADO DE EMERGENCIA A INTENTONA GOLPISTA
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Miles de manifestantes en Filipinas se enfrentaron ayer con la policía, que tenía órdenes de dispersarles después de que la presidenta Gloria Macapagal Arroyo declaró el estado de emergencia al fracasar un intento de golpe de Estado.
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Manila. (EFE) - La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, declaró ayer el estado de emergencia nacional, después de que fuesen detenidos el general de brigada Danilo Lim, el coronel Ariel Querubin y el director de la Fuerza de Acción Especial de la Policía, Marcelino Franco, que tenía previsto jubilarse la semana próxima, todos sospechosos de participar en una conspiración golpista. La mandataria hizo el anuncio en una breve intervención televisada a toda la nación en la que aseguró que el intento de asonada había sido abortado.
“Por el poder concedido por la Constitución de Filipinas y en mi cargo de comandante en jefe del Estado, ordeno a las Fuerzas Armadas que mantengan el orden público, prevengan o supriman todas las formas de violencia y demás actos de rebelión”, dijo la presidenta.
En su comparecencia, la presidenta no ofreció detalles sobre el supuesto plan golpista, aunque habló de la existencia de un complot entre miembros de las diferentes fuerzas opositoras.
“En los meses pasados elementos de la oposición política han conspirado con elementos autoritarios de la extrema izquierda y de la extrema derecha (...) para derribar al Gobierno legalmente elegido en mayo de 2004”, agregó la mandataria.
JEFE DE EJÉRCITO CONFIRMA CONSPIRACIÓN
A falta de más detalles, la versión que prevalece hasta ahora es la del jefe del ejército, Hermógenes Esperon, que esta madrugada anunció la detención de los tres oficiales y su intención de lanzar una intentona golpista ayer, víspera del vigésimo aniversario de la caída del dictador Ferdinand Marcos.
Según Esperon, los detenidos estarían relacionados con el teniente Lawrence San Juan, un oficial que participó en el fracasado golpe de julio de 2003, y que se había fugado a principios de enero de una prisión militar.