PRISMA
CHILE CON MUJER PRESIDENTA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Qué motivación más grande me genera saber que ya son varias las mujeres convertidas en presidentas de sus países. Esto refleja un cambio en la mentalidad machista predominante en el mundo, y si en territorios mayoritariamente machitas como Nicaragua, ya gobernó la señora Violeta Barrios de Chamorro; en Panamá recientemente dejó el gobierno Mireya Moscoso, y en Chile el domingo ganó Michelle Bachelet, ¿por qué no podría ocurrir lo mismo en Costa Rica en el 2010?
De todas formas las mujeres han manifestado una gran inteligencia y la fuerza necesaria para participar activamente en el mejoramiento de los problemas de un país. Ellas siempre han demostrado más valor para enfrentar y desenmascarar a los corruptos, sin hacer cálculos políticos o pensar en perjuicios económicos. Pero muchas veces son marginadas, únicamente por el excesivo machismo que existe en muchos países.
Pero bueno, sigamos con lo ocurrido en Chile el pasado domingo. Ya apaciguada la euforia generada tanto en el país como en el extranjero por la histórica elección de una mujer presidenta de Chile, Michelle Bachelet se prepara para iniciar un gobierno que asegura será distinto de los anteriores y que, según todos los analistas, tiene muchos retos ante sí, tanto de puertas adentro como hacia afuera.
De cara al exterior, Chile no puede ser ajeno a los procesos políticos que se desarrollan intensamente en los países más cercanos. El de Bachelet será un gobierno de centroizquierda que, aunque se enmarca en la tendencia hacia la izquierda en prácticamente todo el continente, no es garantía de una mejora de las relaciones con los vecinos.
Chile sigue en relaciones bastante tensas con Bolivia debido a la cuestión de la salida al mar, que se prevé se mantenga con el nuevo gobierno. Aunque, en este sentido, la insistencia del presidente electo, Evo Morales, en invitar al todavía mandatario chileno, Ricardo Lagos, a su investidura podría ser signo del comienzo de una mejora de las relaciones.
También le espera una tensa gestión con Perú en caso de que gane el nacionalista Ollanta Humala, quien ya ha dejado bien claros sus sentimientos antichilenos. En este país, una victoria de Lourdes Flores tampoco significaría automáticamente una mejora de las relaciones, puesto que aunque les uniría el “factor mujer”, defienden políticas de signo muy distinto. La idea de izquierda de Hugo Chávez en Venezuela tampoco se enmarca en las concepciones de la Concertación por la Democracia, el bloque de centroizquierda que llevó al gobierno a Bachelet, según los analistas tiene mayores simpatías con Argentina y Brasil.
Pero los retos no son menores de puertas adentro. Si bien Chile goza de una salud económica envidiada por muchos de sus vecinos, sigue teniendo que solucionar problemas en torno al empleo y los sistemas de pensiones, así como la persistente desigualdad social que Bachelet ya se ha comprometido a combatir, aunque la tarea no será fácil.
A través de la historia las mujeres han demostrado que no se “arrugan” ante los retos, de ahí que seguramente Bachelet sabrá salir adelante y dejará a Chile en una mejor posición que la que tiene en la actualidad. Por eso no me queda más identificarme con la letra de la canción de José Feliciano y José José, la cual en su estribillo dice: “Quiero que brindemos por ellas...”.