• Otro encontró lotería en basurero y la cambió:
BOTÓ ¢44 MILLONES DEL GORDO NAVIDEÑO
• Junta confirmó ayer que dos personas cambiaron cinco pedazos del mayor en esta semana.
Paola Hernández Chavarría
phernandez@diarioextra.com
Fotos: Héctor Rodríguez
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Don Eddie Padilla, de 41 años, llora de solo acordarse de que botó sin querer cinco pedacitos de la lotería premiada con ¢44 millones, pues en realidad ocupa el dinero. En la foto con su hija en brazos.
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Don Eddie Padilla Fallas, de 41 años de edad, humilde agricultor de San Ignacio de Acosta asegura estar viviendo una pesadilla desde que se dio cuenta de que sin querer tiró a la basura varios pedazos del gordo navideño del número 03 con la serie 691.
Cuando habla del tema las lágrimas inundan sus ojos. “No sabe usted lo que mi hijo y toda la familia ha pasado, él es el más pobre de todos y trabaja todo el día para poder sacar adelante a la familia.
Es muy honrado y las cosas le han costado mucho, por eso la plata de la lotería le caía bien, para ayudarse. Es más es tan bueno que le iba a dar a varios vecinos, al señor que le vendió y a la familia”, cuenta su madre Luz Marina Fallas, también en llanto.
AYUDANTE LO ENCONTRÓ
Peor fue cuando se percató de que supuestamente una de las personas que le estaban ayudando a buscar los billetes premiados en el relleno sanitario de La Ceiba a varios kilómetros de su casa, se los encontró y solo un día después (el miércoles anterior) los cambió.
Sí, aunque le parezca grotesco, ese joven que cuenta Padilla se mostró muy amable y dispuesto a colaborar, durante la búsqueda hizo varias bromas del asunto, pero no pasó a más.
Minutos más tarde, recuerda el agricultor, en menos que canta un gallo, “se aburrió de buscar y se fue en actitud sospechosa. A mí me parece muy raro, que al día siguiente ya salga el Gerente de la Junta diciendo que ya todos los premios fueron cambiados, es obvio que se aprovecharon de nosotros, pese a que yo les dije que si dábamos con los pedacitos, les regalaba a cada uno un millón de colones”.
Menciona Padilla que esta persona de la que prefirió no dar el nombre, dijo ante todos los presentes haber encontrado los pedazos de la lotería premiada, pero que después se mostró aparte y silencioso. “La verdad en aquella loquera nadie se percató de revisar, yo estaba aturdido, de solo pensar lo que pasó y pidiéndome explicaciones de algo tan insólito”.
SUFRIMIENTO CONSTANTE
Ayer, de nuevo en sus labores cotidianas, recogiendo frutas y otros productos agrícolas para venderlos en la feria, Eddie no podía creer lo sucedido y menos cuando trae a su mente que el dinero era para repararle la casita, que ya se está cayendo, a su madre Luz Marina Fallas.
Varios de sus hermanos, sobrinos y personas de confianza aún buscaban ayer en el botadero los pedacitos del gordo. “Estamos esperanzados en que los hallaremos, mi hermano es una persona muy honesta, que siempre ayuda a los más necesitados, aún y cuando tenga poco. Él le ha dicho a los que han venido a ayudarlo que les dará un buen dinero si lo encuentran. Vamos por partes, es que la basura que estamos revisando es de dos lugares y ya tienen muchos días”, comentó Víctor Padilla.
Los días pasan y nada aparece, pero don Eddie no pierde la fe en hallarlos. “No he podido dormir desde hace días, he ido al basurero a buscar entre todos los desechos. Yo estoy seguro de que la bolsa era negra y además había hojas de tamal, unas bolsas transparentes, entre otros pedazos de lotería. Me sumí en una depresión porque soy una persona que en realidad necesitaba el dinero, tengo familia que mantener, a mi madre le ayudo con todo y a mis hermanos me hubiera gustado cambiar su situación económica”.
“SE LO COMPRÉ A UN SEÑOR MAYOR”
Padilla no podrá olvidar jamás esa mañana de domingo -una semana antes del sorteo- cuando compró a un hombre de avanzada edad los cinco pedazos. Y es que según parece fue don Oldemar Pineda Ortiz, vecino de Hatillo centro, quien le vendió la lotería.
“No se me podrá olvidar que fue este señor quien llegó a la sodita donde yo estaba tomando café y me los ofreció, yo que no tenía dinero le dije que tal vez la próxima semana, pero él me dijo que no podía porque lo iban a internar en el hospital. Es más yo siempre pensé que si ganaba iba y le ayudaba y aún tengo la esperanza de hacerlo y más cuando lo vi en cama, malito y que tiene necesidades porque esta enfermo y muy mayor”, destacó Padilla.