• La Tierra en línea de fuego de los Asteroides
¿CUÁNTAS VECES NOS HEMOS SALVADO DEL “JUICIO FINAL”?
Recopilación: Germán Meza
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Este cráter de 1,6 kilómetros de diámetro, en Texas, fue originado por una colisión de un asteroide de tan solo 45 metros. En muchas ocasiones, no solo el tamaño influye en su poder destructivo.
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Probablemente sea uno de los peligros más grandes que podría enfrentar la humanidad, aun así, sólo un país en todo el mundo se ocupa de prestarle algo de atención, aunque solo se le asignan $4 millones al año de presupuesto. Todos los días salimos a nuestros trabajos y continuamos con nuestras vidas sin percatarnos que podría tratarse del último día de la vida sobre el planeta, de hecho es cuatro veces más probable que ocurra a que nos caiga un rayo. ¿Pero semejante amenaza de dónde podría venir? la respuesta se encuentra en algún lugar en lo profundo del espacio, viajando a unos 100.000 kilómetros por hora: Asteroides.
ENCUENTROS CERCANOS
Aunque el susto solo duró un día, el 11 de marzo de 1998 bien pudo haber sido el advenimiento del juicio final. Un asteroide de 1.700 metros de diámetro aproximadamente, denominado 1997XF11 por su descubridor, el astrónomo James Scotti, parecía seguir un rumbo que lo llevaría a chocar contra la Tierra el 26 de octubre del 2028.
Sin embargo, en las 24 horas siguientes, los científicos volvían a evaluar su información y emitían un nuevo dictamen: la enorme masa rocosa pasaría a poco más de un millón de kilómetros de la tierra, exactamente a 1.152.000 kms. (Tres veces la distancia que nos separa de la luna). Las cosas volvían a la normalidad. El pánico fue el resultado de un cálculo hecho por los astrónomos que descubrieron el 1997XF11, mostrando que la trayectoria del planetoide pasaría a 57.600 kilómetros de nuestro planeta dentro de 20 años, una distancia minúscula en términos espaciales. “La posibilidad de un choque contra la Tierra es pequeña, pero tampoco se puede descartar”, apuntó el informe oficial. Otro astrónomo señaló: “Este es el asteroide más peligroso que hemos visto en cuanto a su proximidad a la Tierra”.
Pero el peligro no radica en alguno de los 3000 asteroides “peligrosos” que rondan nuestra orbita de cuando en cuando, estos significan tan solo un 60% de los que rondan por ahí. El peligro se encuentra en el 40% que aun no ha sido encontrado y que significa que no tendríamos aviso en caso de que alguno de ellos se cruzara en nuestro camino.
En la actualidad solo los Estados Unidos tiene un programa dedicado al escrutinio meticuloso del espacio en busca de estas amenazas espaciales. El programa Linear, financiado por la Nasa, maneja una red de telescopios los cuales registran e identifican unos 7000 cuerpos celestes cada noche. Se cree que para dentro de unos 5 años, este programa logrará registrar el 90% de los asteroides y cometas que circulan por nuestro “vecindario”, aunque sin una red de telescopios global, nunca se podrá alcanzar un 100% de seguridad.
OTRAS AMENAZAS
De los encuentros recientes de nuestro planeta con un asteroide, el más importante y peligroso tenía lugar en marzo de 1989, cuando el asteroide 1989 FC de 500 metros de diámetro se acercó a menos de 700.000 kms. de distancia. La Tierra se salvó “por los pelos”: planeta y asteroide pasaron por el mismo punto del espacio con una diferencia de apenas 6 horas. Si consideramos que el 1989 FC pesa cerca de 50 millones de toneladas y que viajaba en aquel momento a más de 70.000 kms/h, su impacto hubiera provocado un cráter de varios kilómetros de diámetro y una explosión equivalente o superior a la detonación de todo el arsenal nuclear mundial. Casi nada.
En 1993 y 1994, dos meteoritos entre los diez y los veinte metros de diámetro pasaban a 150.000 y 100.000 kilómetros de la tierra respectivamente. Por último, en mayo de 1996, otra colosal roca de aproximadamente 200 metros de diámetro cruzaba el espacio a 450.000 kilómetros de la Tierra, poco más de la distancia que nos separa a la Luna.
Mas recientemente, en el 2004, un asteroide denominado 2004 FC salió casi de la nada para pasar rozando nuestro planeta, a una distancia que permitía verlo perfectamente con binoculares. Su choque habría causado la muerte de cientos de miles de personas en caso haber caído en una ciudad.
DOS MILLONES DE BOMBAS ATÓMICAS
Cuando los científicos volvieron a analizar las fotos del objeto, fue posible recalcular su trayectoria y afirmar que “nuestro mundo estaba fuera de peligro por el resto del siglo XXI”. El impacto de dicho objeto contra el planeta sería equivalente a 320.000 megatoneladas de dinamita, o aproximadamente dos millones de bombas de la clase detonada sobre Hiroshima. De haber chocado contra el océano, una inmensa ola de miles de metros de alto o Tsunami se abalanzaría sobre los continentes a una velocidad superior a los 1000 kms/h inundando una gran parte del mundo civilizado. La vaporización del agua del mar causaría estragos colosales en el clima mundial. De haber chocado contra la tierra, se desencadenaría toda suerte de terremotos, tormentas de fuego y devastación general, dando comienzo a un “invierno termonuclear”. De acuerdo a las predicciones, la mitad del género humano moriría a consecuencia del desastre.
Tal asteroide, golpeando al planeta a miles de kilómetros por hora, podría “amenazar el futuro de la civilización moderna y, al oscurecer el cielo por un año (producto del desastre ambiental tipo “invierno nuclear”), causaría una extendida inanición al destruir las cosechas de alimentos, y directa o indirectamente aniquilaría a millones de personas”, afirmó Clark R. Chapman, experto en asteroides del Instituto de Investigación del Sudoeste en San Antonio. De hecho, los verdaderos asesinos planetarios, asteroides de 10 kilómetros o más de largo, causarían una explosión 10 veces superior a la detonación de todo el arsenal nuclear mundial durante la Guerra Fría. Un impacto de esa magnitud, acabaría con la humanidad sin mayor esperanza.
¿SOLUCIONES?
El cine nos ha mostrado ya que la posibilidad más alta de hacerle frente a semejante amenaza es haciendo uso de nuestro arsenal nuclear, pero tal afirmación dista un tanto de la realidad.
Los científicos agrupan a los asteroides en tres tipos: “Monolitos”, los cuales son rocas sólidas que viajan por el espacio y que pueden estar hechas de roca o minerales mas duros como el hierro; los “Binarios”, que son dos asteroides que viajan juntos; y finalmente los “Montículos”, que no son mas que grupos de asteroides pequeños unidos por la gravedad, de todos estos los últimos podrían resistir un ataque nuclear considerable y aun así volver a unirse recobrando su forma original.
Con una alerta de 10 años, “podríamos probablemente salvarnos”, dijo Chapman. “Al menos, podríamos evacuar la superficie de la Tierra y guardar comida a fin de protegernos de una catástrofe medioambiental global, pero mientras el riesgo se siga tomando a la ligera, las posibilidades están en nuestra contra.