PRISMA
LAS PIEDRAS EN EL CAMINO NOS AYUDAN A TRIUNFAR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Es cierto que cuando aparece una piedra en el camino nos desmotivamos y pensamos que “hasta aquí llegamos”, sin embargo, aunque a muchos les parezca increíble, los obstáculos nos ayudan a fortalecernos para triunfar en la vida. Indudablemente nos frenan, nos impiden avanzar, pero si logramos cambiar la mentalidad, la actitud y la conciencia, también cambian y se empiezan a ver los obstáculos de una forma positiva, por ejemplo, en mi época de estudiante leí en un libro sobre filosofía algo que me quedó grabado para siempre y es que: “el único obstáculo que tiene que vencer el águila para volar con mayor velocidad y más fácilmente, es el aire, pero si se eliminara el aire caería instantáneamente a tierra, sin poder volar en absoluto, ven que interesante las paradojas que tiene la vida.
El mismo elemento que ofrece resistencia al vuelo es a la vez, su condición indispensable. El principal obstáculo que tiene que superar un bote de motor es la resistencia del agua a la revolución de la hélice, pero si no fuera por esa resistencia, el bote no se movería. Esa misma ley también tiene aplicación en la vida humana, los obstáculos son fundamentales para el éxito. Se imaginan que aburrida sería una vida libre de obstáculos y dificultades.
Los obstáculos nos hacen despertar y nos sacan nuestras habilidades. El esfuerzo da un nuevo aire para enfrentar la vida, porque de las dificultades nace nueva fuerza. De un obstáculo derivamos fortaleza, de la desilusión, crecimiento, de la privación, deseo, y así sucesivamente.
Igualmente para poder dar una formación positiva a nuestros hijos, tenemos que comprender que hay algunas cosas que no podemos hacer por ellos. Aun cuando tratemos de protegerlos del mal, no podemos sustraerlos a las influencias negativas del mundo. No podemos aislarlos totalmente, no podemos sentir por ellos el dolor cuando se quiebran una mano, se cortan un pie, sufren una enfermedad o cualquier otra de las mil cosas que le pueden ocurrir a un niño. Tampoco nos podemos sentar a hacer por ellos el examen en la escuela, ni hacer la solicitud de empleo cuando ya estén en edad de salir a trabajar.
Pero eso no es un infortunio, es maravilloso que ocurra. En verdad, si pudiéramos experimentar los dolores de nuestros hijos, lo más probable es que los asumiríamos con demasiada frecuencia a medida que ellos fueran creciendo. Pero entonces no se desarrollarían y seguirían siendo eternamente niños, ¿se imaginan?
Cuando nuestros hijos encuentren dificultades y pesares, lo que tenemos que hacer es hacerles saber que los comprendemos, que allí estamos, que los amamos y los apoyamos.
Por eso es importante que a partir de hoy veamos los obstáculos como regalos de Dios, si se mete una gotera a nuestra casa, agradezcámosle al Señor porque tenemos casa, si se nos quiebra la mano izquierda agradezcámosle que no fue la derecha y así en todos los pequeños problemas que se nos puedan presentar, con solo eso usted y yo seremos más felices, y aprenderemos a triunfar en la vida. Entendamos que solo teniendo problemas podremos buscarle la solución adecuada.