• Mujer abrazaba niños, Barreal de Heredia:
TÍA Y TRES SOBRINOS MUEREN CARBONIZADOS
HELLEN ZÚÑIGA HERNÁNDEZ
hzuniga@diarioextra.com
Fotos: Mario Castillo/Hernán Ardila, corresponsal
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Todo quedó completamente convertido en cenizas.
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BARREAL DE HEREDIA.- Abrazada a sus tres sobrinos. Así murió la tarde de ayer María Gabriela Morales Solís, de 18 años, junto a María Fernanda y Keila Bermúdez Morales, de tan solo 4 y 3 años de edad, respectivamente, además de Justin Morales Solís, de 5 años y primo de ambas. El lamentable hecho ocurrió la tarde de ayer en Urbanización María Ofelia, en Barreal de Heredia, cuando un voraz incendio consumió por completo una vivienda de dos pisos -donde habitaban 14 personas- en la que se encontraban las víctimas.
Al parecer un cortocircuito o la explosión de un cilindro de gas habrían provocado el siniestro, que empezó en la planta baja, y en cuestión de diez minutos las llamas devoraron la propiedad, cobrándose así la vida de cuatro personas.
FUERON A REPOSAR ALMUERZO
A las 12:50 p.m. Antonia Solís, de 84 años, se encontraba junto a sus nietos Gabriela y Jorge Solís (con problemas de retardo), además de sus bisnietos María Fernanda, Keila y Justin. Todos disfrutaban del arrocito y frijoles con caldo, acompañados de un huevo duro.
Después de saborear la sopita negra con arroz, la anciana se dispuso a recoger los platos, mientras que Gabriela subía con los niños a la segunda planta para que durmieran un rato.
En el momento en que la bisabuela ponía los platos en la pila le llegó un fuerte olor a humo, por eso salió a ver de qué se trataba. Al abrir la puerta se topó con las enormes llamas que ya hacían de las suyas en la cochera de la propiedad, amenazando a gran velocidad con ingresar a la casa.
Pese a su avanzada edad, la anciana con su frágil y quebrada voz empezó a dar gritos llamando a Gabriela y Jorge, su nieto, quien insistía en que debía echarle agua a la “rata” (él describió las llamas como ratas).
A como pudo, Jorge tomó un pichel de agua e intentó apagar el fuego pero fue inútil, éste se extendía a toda prisa sin permitirles tan siquiera rescatar alguna pertenencia.
Con mucho esfuerzo, la bisabuela entre gritos pidió ayuda a los vecinos, fue cuando un lugareño cuya identidad no trascendió ingresó y rescató a Jorge, quien había subido al segundo piso -según él- a advertir a Gabriela y los niños de lo que pasaba.
NUNCA DIJERON QUE HABÍA MÁS PERSONAS
Cuando Jorge fue rescatado nunca le comentó a nadie que arriba quedaban más personas sino que por el contrario al salir se topó con Pablo Sánchez, otro vecino, quien preguntó si faltaban más por sacar y le respondió que no.
“Yo traté de ayudar, quería apagar el fuego pero por más ollas con agua que echábamos las llamas eran gigantescas y lo impedían. Cuando yo me topé a Jorge le pregunté si quedaba alguien arriba pero me dijo que no; quizás si él hubiera alertado, hubiéramos podido rescatar a la mujer y los tres niños”, comentó Sánchez.
ATRAPADOS POR LAS LLAMAS
Mientras todo esto sucedía, Gabriela al percatarse de que la vivienda se quemaba corrió para tratar de salir por las escaleras pero las llamas no la dejaron; las gradas hechas de perling ardían, por eso a la mujer no le quedó más que correr a refugiarse con sus tres sobrinos cerca de la pila que había en la segunda planta con el fin de refrescarse con el agua.
Al ver que todos sus esfuerzos eran inútiles, decidió intentar lo último: escapar por la ventana que estaba al lado de la pila, pero ésta tenía rejas, por eso al ver que todos sus esfuerzos eran inútiles se sentó a esperar por ayuda pero nadie la escuchaba, entonces abrazó a sus tres sobrinos hasta que el fuego los alcanzó y murieron asfixiados.
“TODOS ESTABAN ABRAZADOS"
A las 12:57 p.m. el cuerpo de bomberos fue alertado del siniestro, por eso rápidamente cuatro unidades se presentaron al lugar reportado.
Al llegar, según indicó Héctor Chaves, jefe de los apagaincendios, nadie les indicó que había personas dentro de la vivienda sino que cuando realizaban el escombreo se percataron de que cuatro personas estaban muertas en la segunda planta de la vivienda.
“A las 12:57 p.m. nos informan, a eso de las 1:02 p.m. llegamos al lugar y cuando el reloj marcó las 1:10 p.m. ya el fuego estaba controlado. Pero cuando nos apersonamos nunca nos alertaron de que había víctimas sino por el contrario, el incidente lo trabajamos como un incendio estructural solamente.
Cuando los compañeros están levantando los escombros descubren que en la esquina suroeste de la casa, propiamente al lado de una pila, estaba el cuerpo de una persona adulta que tenía abrazados a tres niños”, comentó impactado Chaves.
14 MUERTOS EN INCENDIOS
Minutos más tarde, agentes del Organismo de Investigación Judicial de Heredia y el juez David Hernández se apersonaron al sitio de la tragedia y tras iniciar la investigación de lo que pudo provocar el siniestro, a las 5:30 p.m. ordenaron el levantamiento de los cuerpos, que fueron trasladados a la Medicatura Forense, en San Joaquín de Flores, para determinar las causas de la muerte.
En el lugar se quedaron, además de los agentes judiciales, investigadores de bomberos y la unidad canina, que determinaría si existió la presencia de algún acelerante.
En lo que va del año, según estadísticas del Instituto Nacional de Seguros, los 11.680 incendios estructurales atendidos se han cobrado la vida de 14 personas.
De las 14 víctimas, 8 son hombres y 6 mujeres. En 2005 fueron 45 los fallecidos, en su gran mayoría por la tragedia ocurrida en el Hospital Calderón Guardia.
VÍCTIMAS DE INCENDIOS EN 2006
• 25 de enero- Poás, Aserrí: Édgar Hernández Bolaños.
• 28 de febrero- Rosario, Desamparados: Olga García, de 52 años, y María Rosa García, de 36, hermanas discapacitadas.
• 3 de marzo- Autopista Próspero Fernández: Una sueca muere al incendiarse su vehículo.
• 27 de marzo- Conchal, Paraíso de Esparza, Puntarenas: Odilio Parajeles Hernández, de 81 años.
• 3 de abril- San José: Pedro Miranda, guatemalteco, muere al incendiar la celda donde estaba detenido.
• 7 de abril- Ronny Ortega y Jorge Durán mueren cuando el automotor en que viajan se sale de la vía, choca contra un paredón y se prende en llamas.
• 25 de abril- Barreal, Heredia: María Gabriela Morales, de 18 años, María Fernanda y Keila Bermúdez Morales, de 4 y 3 años, respectivamente, y Justin Morales Solís, de 5 años.
• Pidió ayuda para salvar nieta y bisnietos pero nadie la escuchó:
ANCIANA DE 84 AÑOS ESCAPÓ DE LAS LLAMAS
HELLEN ZÚÑIGA HERNÁNDEZ
hzuniga@diarioextra.com
Fotos: Graciela Solís
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Antonia Solís de 84 años, escapó de las llamas que acabaron con la vida de cuatro personas; una adulta y tres menores de edad.
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BARREAL DE HEREDIA. Insólito. Así se describe lo vivido la tarde de ayer por una anciana de 84 años de edad, que pese a su avanzada edad logró escapar de las dantescas llamas que amenazaban con devorar todo a su paso.
Se trata de Antonia Solís, quien se encontraba con las cuatro víctimas del lamentable siniestro al momento de la tragedia.
Aunque le daba gracias a Dios por permitirle haber salido con vida para contar la terrible experiencia no deja de recriminarse no poder hacer nada por salvar a su nieta y tres bisnietos que murieron a consecuencia del voraz siniestro.
“POR MÁS QUE LOS LLAMÉ NO ME ESCUCHARON”
Entre lágrimas, la bisabuela comentó a DIARIO EXTRA: “Habíamos terminado de almorzar, ya yo estaba recogiendo los platos cuando sentí el fuerte olor a humo. Cuando salí las llamas eran muy grandes y no me dio tiempo de volver a entrar. Le grité a Jorge y él con un pichel de agua trataba de apagarlo pero no pudo. Cuando yo vi que el fuego seguía y seguía hacia adentro le grité a Gabriela, que había subido a dormir a los niños, que saliera, pero ella no me escuchaba. No sé como empezó el incendio porque ya yo tenía todo apagado.
LLAMAS GIGANTESCAS
Todo estaba en llamas, era fuego muy negro y yo ya ni podía caminar, además, el fuego me estaba impidiendo respirar pero lo que más me duele es que ellos se murieron y yo no pude hacer nada”, comentaba la anciana agarrándose del cabello como queriéndose culpar por lo sucedido cuando en realidad para todos era una abuelita héroe porque a pesar de su edad había logrado escapar de las llamas.
Aún nerviosa por lo sucedido prosiguió el relato; “todos echaban agua, unos con mangueras y otros con ollas pero aún así, el fuego no se apagaba y por más que llamaba y llamaba a Gabriela y a los niños para que salieran, no me respondían”, repetía una y otra vez Antonia.
• Asegura Jorge Solís, otro de los sobrevivientes:
“YO NO RECORDÉ QUE ESTABAN MI HERMANA Y LOS NIÑOS”
HELLEN ZÚÑIGA HERNÁNDEZ
hzuniga@diarioextra.com
Fotos: Graciela Solís
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Jorge Solís, sobreviviente a la tragedia quiso ayudar a su hermana y a sus sobrinos pero en silencio sin decirlo a nadie.
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BARREAL DE HEREDIA. Su leve problema de retardo mental no le permitía entender muy bien lo sucedido ni que tuvo la oportunidad de avisarle a su hermana y a sus tres sobrinos que estaban dentro de la casa para ayudarlos, lo cual no hizo. Jorge Solís escapó, al igual que su abuela, de las llamas pero a pesar de que no pudo hacer nada por ayudar a sus familiares lo intentó, aunque a nadie se lo dijo.
Cuando Jorge observó las llamas consumiendo rápidamente la casa donde habita con trece personas más, subió hasta la segunda planta y trató de avisar a su hermana Gabriela sobre lo que sucedía pero no la encontró. Fue en ese momento cuando fue rescatado por un vecino cuya identidad no trascendió, el cual quebró una ventana para poder sacarlo. Aun así, nunca le dijo que habían cuatro víctimas en esa misma parte de la propiedad.
Recordando con gran dificultad, Jorge narró a DIARIO EXTRA lo vivido. “Mi mamá me llamó que había fuego, entonces yo tomé un pichel con agua para echarle a la rata (las llamas) pero no se apagaban. La casa ardía y yo no podía hacer nada, Gabriela no nos escuchaba, mi abuela la llamaba pero ella no respondía. Yo subí y ya no pude hacer nada porque todo estaba en llamas hasta que un vecino me sacó quebrando el vidrio con un ladrillo”, indicó a la vez que se quedaba como distraído pensando en lo que había pasado.
• Jéssica Morales, madre de Justin, de 5 años:
“NO PUDE SALVAR A MI HIJO POR HACER UN MANDADO”
• Le dijeron la verdad a poquitos a la abuela de los niños, por el miedo de que le diera un ataque de asma crónico.
Paola Hernández Chavarría
phernandez@diarioextra.com
Fotos: Graciela Solís.
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En la gráfica Carlos González, Jéssica Morales, Anthony Cárdenas y doña María Luisa Solís, padres, hermano y abuela del niño que murió carbonizado, no encuentran consuelo tras recibir la noticia.
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Jéssica Morales aún no puede creer que en segundos su casa ardiera en llamas y menos que Justin, de 5 años, uno de sus tres hijos, muriera carbonizado junto a dos primas y una tía de 18 años, que los cuidaba a diario.
En la casa de una vecina, esta joven madre lloraba desconsolada tras saber la terrible noticia, su pequeño no logró salir de la vivienda en la que toda la familia vivía y que la tarde de ayer ya era solo cenizas.
EN POCOS MINUTOS
“Yo lo deje con Gabriela, mi hermana, mientras iba con mi hermano Greivin y mi cuñada Grettel a hacer un mandado. Poco después nos llamaron para decirnos que la casa se había quemado y que los niños estaban adentro. No lo podía creer, tratamos de llegar lo antes posible, pero ya era tarde. Ellos no pudieron salir, me dijeron los vecinos”, comentó Morales entre lágrimas.
Jéssica se pregunta una y mil veces qué sucedió, cómo el fuego consumió la casita en la que habitaban 18 personas y por qué su hermana no pudo salir a tiempo con los tres menores.
“Nos hacemos muchas preguntas, no comprendo por qué la vida me arrebató a mi familia de esa forma tan cruel. A mi niño, me pongo a pensar en qué momento lo deje ahí, por poco tiempo y cuando regresé ya estaba muerto”, mencionó la joven muy afligida.
Morales no quería hablar con nadie, ella se aferraba otro de sus hijos y a su ex esposo, el padre de Justin, quien igualmente estaba desgarrado por lo sucedido. Grettel Méndez, tía política de las víctimas, contó a DIARIO EXTRA, que tanto Jéssica como ella y su esposo salieron minutos antes del siniestro a comprar unas bolsas plásticas y que alguien los llamó al celular para decirles que la casa se estaba quemando.
“Fue una sensación horrible, tratamos de llegar cuanto antes para ver lo que pasaba, pero nunca imaginamos que los niños y Gabriela estuvieran muertos. Ahí estaba la abuela, doña Antonia y Jorge, mi cuñado, que pudieron salir a tiempo. Todo ha sido muy duro, no encontramos consuelo en nada”.
MADRE Y ABUELA CONSTERNADAS
Doña María Luisa Solís estaba en shock. Los problemas crónicos de asma que sufre impidieron a sus familiares decirle que su hija Gabriela y sus nietos María Fernanda, Justin y Keyla fallecieron en el fatal incendio que quemó su casa.
“Ella no sabe nada aún, no hemos podido decirle así de golpe, porque nos da miedo que le de un ataque y se ponga malita. Tratamos de decirle las cosas poco a poco, para ver si entiende y que no sea tan impactante. Claro sabemos que tarde o temprano tendrá que saberlo todo y que le dolerá, pero es inevitable”, explicó Itza Segura, vecina.
Sentada en un sillón, con una mano sosteniendo la frente, Solís lloraba amargamente, sin querer hablar de lo sucedido. Aún pensaba que sus seres queridos estaban con vida, pero heridos.
Vecinos y amigos no perdían tiempo para consolar a la familia, a la que todos describen como humilde y trabajadora.
“ME SACARON DE LA ESCUELA”
Evelyn, de 16 años, es otra de las hijas de doña María Luisa, que también vive en la casa que el fuego devoró. “No sabemos qué fue lo que pasó, solo nos dijeron que mis sobrinos y mi hermana estaban adentro y no lograron salir vivos. Yo estaba en la escuela y nada más me llegaron a sacar cuando comenzó el incendio”.
A su corta edad, Evelyn estaba a cargo de consolar a su madre, hermanas y hasta vecinas, que consternadas lloraban sin parar.
“Tranquila, vamos a ver qué pasa”, le decía esta joven a una de sus primas que sufría de un ataque de nervios, pues aún no asimilaba las muertes que ya estaban confirmadas por los bomberos.