San José, Costa Rica, Martes 15 de marzo de 2005, 21:56

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PRISMA

LAS “BESTIAS” EXTRANJERAS Y LA INMIGRACIÓN DESCONTROLADA

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Es cierto que Costa Rica realiza algunos esfuerzos para que el flagelo de la migración no carcoma nuestra identidad, sin embargo, hasta ahora los esquemas restrictivos empleados por las autoridades no han sido suficientes. Por el contrario, cada día aumenta el número de extranjeros, entre ellos muchos indeseables, y ya son tantos que la situación se nos escapó de las manos.

La masacre ocurrida en Santa Elena de Monteverde, en Puntarenas, donde siete trabajadores inocentes fueron asesinados a mansalva, no es ni más ni menos que el resultado del desorden migratorio, y la falta de pantalones de nuestros gobiernos, los cuales por años han permitido el ingreso a nuestro país de todo el extranjero al que se le ocurre, sin siquiera realizar un estudio de su perfil, o al menos constatar que su hoja de delincuencia esté limpia. ¡Aquí en tiquicia aceptamos cualquier “bestia”!
Los costarricenses estamos permitiendo el ingreso de una “plaga” muy peligrosa de delincuencia internacional. No es que creamos que los ticos somos unas mansas palomas; por supuesto que no; ni que todos los extranjeros sean unos maleantes. Pero no queda la menor duda que una inmigración descontrolada como la que estamos soportando, nos está transformando en un país altamente inseguro, convirtiendo el territorio nacional en tierra de nadie.

Las “bestias” extranjeras han venido a nuestra Costa Rica a matarnos, secuestrarnos y robarnos. Son una lacra que debemos frenar inmediatamente, por eso necesitamos menos críticas para la policía, y más capacitación para “cazarlos” antes de que asesinen a más gente inocente.

Nuestras fronteras deben convertirse en verdaderos coladores, ojalá con censores “antibestias” para que quienes ingresen a territorio nacional sean gente que realmente venga a colaborar con la productividad del país, y deseen vivir mejor y en paz.

El Gobierno deberá ver este problema como emergencia nacional, y establecer prioridades antes de que sea demasiado tarde. Si no se toman medidas drásticas para frenar el peligroso avance de la inseguridad en nuestro país, pronto estaremos lamentando situaciones tan graves como la vivida en Monteverde, donde tres nicaragüenses asesinaron a sangre fría a siete trabajadores costarricenses, que lo único que hacían era ganarse honestamente el pan de cada día.

Por eso debemos poner los pies sobre la tierra para buscar una solución adecuada al problema de la inmigración descontrolada, no podemos seguir permitiendo que ingrese a Costa Rica el que le dé la gana. Nosotros somos un pueblo de paz, pero estamos dispuestos a luchar antes de que nos maten. ¡Ya está bueno de aceptar a todos los maleantes que no quieren en sus países!
Debemos tomar medidas correctivas ahora, cuando aún estamos a tiempo, para no llorar mañana tragedias como la ocurrida en Monteverde.

Eso sí, por favor no establezcamos un ambiente de xenofobia y persecución contra todos los extranjeros. Seamos justos y démosle a cada quien lo que se merece, recordando que muchos de ellos están aquí para ayudarnos.

Ultima actualización de esta página: 12:20:14 15/10/07
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