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Ayer, Jonatan Azofeifa Aguilar y Luis Diego Sancho Ramírez, ante el Tribunal Penal de San José, presidido por Linda Casas, se declararon culpables y aceptaron los cargos de violación agravada, amenaza con arma de fuego, retención indebida, robo, agresión y privación de libertad. A las mujeres luego de violarlas y obligarlas a que les practicaran el sexo oral, las despojaban de sus bolsos, de la ropa y totalmente desnudas las dejaban abandonadas en la madrugada en las inmediaciones del Alto de las Palomas, carretera a Santa Ana, o también en Guachipelín de Escazú. Jonatan y Luis Diego se acogieron a un juicio abreviado con tal de que la pena que les iban a imponer de 50 años se la rebajara a 24 años, la cual con buen comportamiento al final quedaría en solo 13 años. ESCONDIDO EN LA CAJUELAMaría Gabriela, Andrea, Patricia y Ana Rosa, se ganan la vida como trabajadoras del sexo, en las inmediaciones de la Clínica Bíblica, al sur de la capital. Jonatan laboraba en enderezado y pintura y así logró hacerse de un vehículo el cual comenzó a usar como “taxi pirata”, en alianza con Luis Diego decidieron buscar aventuras. -“¡Linda, vamos a pasear un ratito a un motel por San Sebastián!”-, solicitaba el conductor del auto y la mujer -ni lerda ni perezosa- subía y se marchaban hacia el supuesto motel, pero al llegar a la rotonda se desviaba hacia el oeste y la mujer comenzaba a reclamar. Frenaba y en ese momento de la cajuela del auto o del asiento trasero aparecía el compinche del chofer y comenzaba la desgracia para la pobre muchacha, quien por ganarse algunos colones pone su vida en peligro. GOLPEADAS, ULTRAJADAS Y ROBADASA veces -según la acusación del Ministerio Público- a cargo del fiscal Carlos Díaz, en el trayecto hacia la zona de Santa Ana o Guachipelín las obligaban a ejecutar sexo oral para lo cual se turnaban un rato cada uno en el volante… -“¡Ya llegamos a la suite del motel, puede salir!”-, le decían a la asustada mujer que cuando se bajaba estaba en medio zacatal de algún potrero y totalmente a merced del par de depravados. Si hacían algo para evitar la violación las golpeaban. Además, las obligaban a ponerles preservativos con la boca. OTROS DOS NO APARECENPara la abogada defensora Fátima Porras, por el sector donde se inician los hechos existen varias bandas que se dedican durante las noches a raptar prostitutas. Tanto Jonatan como Luis Diego tenían otro par de compinches que de vez en cuando recogían en el trayecto, sobre todo cuando traían a una de las mujeres oculta en la joroba del auto. -“¡Ahora vamos a hacer un fiestón!”-, escuchaba la asustada mujer. Efectivamente, cuando la metían en el charral o en el mismo auto eran cuatro los que pasaban a hacer fila: -“¡Ahora el que sigue!”-, aquello era de nunca acabar. A algunas las retuvieron hasta cuatro horas. Tanto las placas como las características del vehículo fueron fundamentales para que el OIJ siguiera los pasos a estos dos depravados que ayer aceptaron los hechos con tal de que se les rebajara la pena. Para las tres juezas penales: Linda Casas presidenta; Katia Jiménez y Ana Patricia Araya fue inevitable escuchar al fiscal la forma en que obligaban a las prostitutas a tragar semen en el asiento trasero o en un charral.
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| Ultima actualización de esta página:
12:20:18 15/10/07 Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada. |
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