PRISMA
“JUAN PABLO II... TE QUIERE TODO EL MUNDO”
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El mundo entero no se cansa de glorificar al “Papa récord”, en kilómetros viajados Juan Pablo II dio 60 veces la vuelta al mundo y predicó ante 250 millones de personas; habló con 570 jefes de gobierno y Estado. “¿Quién hizo más por la paz, la justicia y la fe?”, nos preguntamos los de 1.100 millones de católicos que lo admiramos, y es que a cualquier rincón del globo terráqueo donde llegaba, sus seguidores los vitoreaban “Juan Pablo II... te quiere todo el mundo”. No es para menos, verdaderamente este hombre se ganó el cariño de la gente por su gran inteligencia y humildad.
Lamentablemente los humanos somos de la muerte, pero Juan Pablo II será recordado en la historia de la humanidad como la persona que modernizó la Iglesia Católica. El sábado a la 1:37 de la tarde hora de Costa Rica-, falleció el Papa moderno que más duró en el cargo, 26 años.
Ningún elogio es excesivo para calificar a Su Santidad, por eso no me tiembla el pulso para decirle el “Gigante de la Historia”. El mismo Karol Wojtyla no se conformó con palabras felices y buenos recuerdos. Este polaco tenaz, profundamente preocupado por el futuro de la Iglesia, pidió perdón cuando tuvo que hacerlo. Ya anciano y enfermo, sacó fuerzas de flaqueza para comandar su iglesia, con mente lúcida estuvo luchando hasta los últimos minutos de vida terrenal.
Por eso una y otra vez será recordado aquel “festivo comienzo” del pontificado de Wojtyla, el 16 de octubre de 1978, cuando ya nombrado como Juan Pablo II, a sus 58 años, apareció frente a los fieles y, rompiendo con el protocolo, se dirigió a ellos directamente: “No sé si me expreso bien en vuestro, nuestro idioma. Si cometo errores, ¡corríjanme!”, dijo, ganándose el corazón de la multitud. Fue de esta forma que durante los primeros años nació la concepción entre los fieles de que estábamos ante un Papa diferente, un “Papa moderno”, y en verdad que no fueron apreciaciones equivocadas. Desde esa primera vez, el Papa procuró acercar la Iglesia al hombre, en lugar de esperar que el hombre fuera a la iglesia.
Obediente de la palabra de Dios, se apegó a la cita de Marcos 16:15: “Id, por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura...” y tomando como acompañante a la Virgen María, a la cual fue devoto desde su infancia, acuñó el “Totus Tuus” como lema de batalla, una batalla amorosa por ganar los corazones y las almas de los fieles católicos, principalmente los jóvenes, a quienes en sus frecuentes mensajes les reiteraba que en ellos descansaba el futuro de la Iglesia.
Uno de los viajes incluyó a nuestra Costa Rica, en marzo de 1983, aquí lo acogimos con los brazos abiertos y los corazones llenos de fe y fervor, jamás olvidaremos que tuvo tiempo para los hijos de la iglesia en este pequeño pedacito de terruño.
Consciente de su influencia como cabeza de la Iglesia, no cesó de abogar por la paz, especialmente en aquellas naciones con serios conflictos políticos. Por eso y por mucho más será difícil borrar de la memoria al Papa incansable, enérgico, inagotable que viajó por todo el mundo predicando la “Buena Nueva”. Juan Pablo II se convirtió así en el Papa de la paz, en la voz de los pobres y los desamparados, en un visionario y, a su manera, en un innovador, por eso no nos queda más que repetir su última palabra en vida “amén”.

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