PRISMA
CAOS POR «IMPUESTO» AL BANANO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El aumento desmedido que se anuncia en los aranceles al banano costarricense que ingrese a Europa, generaría un verdadero caos en nuestro país, ya que cuatro mil setecientos ticos perderían inmediatamente su trabajo, con lo que sus familias quedarían a la deriva. ¡Eso sí sería una tragedia nacional!
Para entenderlo mejor: esos cuatro mil setecientos empleos directos son puestos de trabajo generados gracias a 19 contratos que la empresa Del Monte mantiene con productores independientes, los cuales representan 16 millones de cajas de banano al año, además, se une la producción de las fincas de la compañía donde laboran tres mil agricultores más.
Si los europeos no mantienen las licencias de importación que existen actualmente, Costa Rica dejaría de exportar 11 millones de cajas de banano, lo que en términos económicos equivale al 42 por ciento de toda la fruta que enviamos al mundo, y en dinero representa $90 millones de dólares. Pero no crean que son las trasnacionales las que se llevan todo el dinero, sino que esa producción nos beneficia a todos, ya que por un lado genera fuentes de empleo, pero por el otro, el país gana un impuesto por cada caja de banano que venda en el extranjero, dinero que al final de cuentas se invierte en infraestructura y otros gastos propios del Estado.
Según la Corporación Bananera Nacional, (Corbana); con el nuevo sistema se verían afectadas únicamente 24 plantaciones de las 180 que están registradas, sin embargo, los datos en manos de las compañías productoras y comercializadoras, indican que la crisis la viven la mayoría de los pequeños y medianos productores, ya que no tienen acceso a recursos externos, o no están vendiendo directamente su fruta en Europa o a través de un importador.
Por dicha y de acuerdo a las declaraciones de José Antonio York, vicepresidente de Operaciones para Latinoamérica de Del Monte; la nueva propuesta europea, «no está escrita en piedra», ya que 12 países miembros de la UE abogan porque se conserve el margen actual. Además, Costa Rica se mantiene solo en su posición del arancel único, por lo que las posibilidades de éxito son pocas, o quizá se les ocurra estudiar mejor el tema y dar un paso atrás.
Para que entiendan este asunto de los aranceles, debo señalar que actualmente los europeos cobran 75 euros por cada tonelada métrica de fruta que ingrese a su territorio, pero con el cambio al sistema de tarifa única tendríamos que pagar 230 euros, además, se eliminaría el régimen de cuotas y licencias. Esto abriría algo así como un mercado de oferta y demanda, quedando Costa Rica en desventaja porque aquí los costos de operación y de producción son muy elevados, debido a las altas cargas sociales y los derechos laborales. ¡O sea, nos estaríamos echando la soga al cuello!
Esperamos que los gobiernos, productores y trabajadores bananeros de Latinoamérica, que se reunirán en Costa Rica los días 3 y 4 de diciembre, encuentren una solución favorable, y eviten así el despido masivo de empleados, porque esto lo único que lograría sería acrecentar la pobreza ya existente en nuestras naciones.

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