San José, Costa Rica, Martes 23 de noviembre de 2004, 06:53

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PRISMA

TERREMOTO... ¡QUÉ SUSTO!

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

A propósito del terremoto de 6,2 grados en la escala Richter, que dejó seis muertos, varios heridos y cientos de casas y carreteras agrietadas, es importante reflexionar sobre nuestra forma de actuar en el momento culminante de un evento de este tipo. Por dicha nuestro país está bendecido por Dios y los daños fueron mínimos, porque en otras zonas del planeta como Japón, México y Nicaragua, donde se han producido sismos de menor magnitud las consecuencias han sido catastróficas.

Nunca apreciamos más el valor de la vida que cuando el peligro toca a nuestra puerta, y es que ahí es donde nos acordamos de Dios y bajamos todos los santos del cielo, -o de donde estén-.

Científicamente no tenemos una explicación, pero la verdad es que por tradición o por convicción la mayoría de las personas afrontamos los temblores y terremotos con temor, pero nunca reflexionamos sobre sus verdaderos alcances, sino hasta que nos empezamos a menear para todo lado.

En ese instante... corremos despavoridos, gritamos y hacemos una serie de cosas absurdas logrando aterrorizar más a nuestra familia y por supuesto multiplicando los latidos del corazón, ¡el susto es grande! Aunque una cosa es hablar antes de un evento telúrico y otra muy diferente es estar en el centro del terremoto, deberíamos hacer un esfuerzo para disipar ese pánico que nos lleva a perder la cabeza cuando más la necesitamos.

Recuerden lo que decían nuestros abuelos «nadie muere antes de tiempo», entonces para que acelerar los procesos de la naturaleza. Entendamos que estos eventos no son castigos divinos, sino más bien procesos normales de la naturaleza, entonces por qué no actuamos con sensatez, así podríamos ayudar a los más desvalidos, como los niños y los ancianos.

Lo más importante para enfrentar los temblores y terremotos, debe centrarse en los esfuerzos preventivos. Seamos responsables y acatemos los consejos que nos brinda la Comisión Nacional de Emergencia (CNE), reconozcamos los sitios más seguros y los más peligrosos dentro de nuestra casa o del trabajo, organicemos nuestra familia tomando en cuenta que los más grandes deben ayudar a los más pequeños o ancianos, hagamos un esfuerzo adicional y tengamos a mano comida enlatada, agua embotellada, un foco con baterías, un juego de llaves adicional y por supuesto repasemos regularmente nuestro plan de emergencia, solo así podríamos salvar a nuestra familia en caso de un gran terremoto. ¡Dejemos de pensar que nunca nos va a pasar nada y hagamos un plan ya!
Recuerde siempre que los mejores aliados contra la muerte son la prevención adecuada, la confianza en la ciencia, la solidaridad con los seres queridos y por supuesto, el amor a Dios y a la vida.

Ultima actualización de esta página: 12:27:21 15/10/07
Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.