San José, Costa Rica, Martes 27 de julio de 2004,
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• Hatillo 2
ENCERRÓ ESPOSA EN LA BODEGA PARA QUE NO VIERA A SUS HIJOS
• Estuvo sin agua ni alimentos durante dos días.
• Corazones Solos los unió y la violencia los separó.
Adrián Marrero Redondo
amarrero@diarioextra.com
Fotos Héctor Rodríguez y Mario Castillo
Fotografía tomada el día en que Nuria Garita y Sagitario se casaron.
Ella es una mujer que se sentía sola; deseaba conocer a algún hombre especial para que la acompañara el resto de su vida. Una persona a quien amar y que la amara, pero no aparecía. Fue por eso que decidió escribir a Corazones Solos, de DIARIO EXTRA.
Nuria Garita Molina, de 54 años, envió una carta en que solicitaba correspondencia con algún hombre que estuviera solo y que pudieran ser amigos inicialmente y luego alguna relación más seria.
A ese mensaje respondió “Sagitario”. Un hombre de blanco, un maestro pensionado, de origen nicaragüense, escribió una carta que envió a DIARIO EXTRA y esta salió publicada. Este hombre le aseguraba mucho amor. En una carta que le dejó a Nuria Garita, con el seudónimo de “Gerardina”, en un apartado le mencionaba: “Yo te ofrezco buen trato y cuidarte hasta que la muerte nos separe. Si tú deseas tener un compañero fiel y responsable, ese soy yo. Llámame a este teléfono...”.
Garita Molina, al leer esa carta, decidió llamar a este hombre. “Cuando lo llamé, me preguntó dónde estaba y le dije que en un abastecedor, en Villa Bonita de Alajuela, que administraba”.
“Sagitario” no aguantó las ganas de conocer a aquella mujer que también estaba sola y ese mismo día llegó hasta el lugar donde estaba Garita Molina. La mujer vivía con su hermana, mientras que sus hijos, cuatro de ellos ya casados y el quinto, un menor de 16, vive con un familiar.
“Ese mismo día que llegó me dijo: -Es que usted tiene que casarse conmigo- y él siguió de majadero y yo le decía que teníamos que conocernos más. Pero este hombre decía que para qué, si ya los dos estábamos maduros”.
La mujer dice que la insistencia fue tanta, que “a los cuatro meses de conocernos decidí casarme”. Fue así como la pareja se convirtió en marido y mujer, el 6 de setiembre del 2003.
De esa forma la mujer dejó la casa de su hermana para trasladarse hasta Hatillo 2, donde tenía la vivienda el maestro pensionado. “Al mes completo fue quitándome muchas cosas. Que no me mudara bien; no me permitía hablarle a la gente porque decía que era muy rara. Solo me permitía salir de la casa con él y cuando le pedía plata me decía que las mujeres no podían andar con dinero; que para eso estaba el hombre.
NO QUERÍA QUE VIERA A SUS HIJOS Y LA ENCERRÓ
Algunos de los hijos no conocían al hombre que se había casado con su madre y por esa razón una de ellas, Heidi, quería visitar a su madre y de paso conocer a “Sagitario”. “En ese momento empezó a hablar de que yo debía estar sujeta a él y que mis hijos no podían llegar a visitarme”, señala Nuria.
La mujer dice que a diario la agredía verbalmente, pero que en dos ocasiones le dio bofetadas en el rostro. Explica que la situación llegó hasta tal punto que ya la mantenía encerrada en la casa; incluso no le gustaba ni que se sentara en el corredor de la casa, para que no la vieran los demás vecinos.
Los hijos y la mujer tenían cerca de nueve meses de no verse. Solamente podían conversar ocasionalmente por teléfono. La desesperación de no ver a su madre llevó a su hijo, de 16 años, a escribirle una carta, la que tiró entre las rejas de la casa, que más bien parecía una prisión. En ella el muchacho le decía todo lo que la quería y la falta que le hacía, pero la madre no podía hacer nada; se sentía prisionera.
La mujer no podía llamar a sus hijos ni a nadie porque el teléfono tenía candado y “Sagitario” nunca salía de la casa y si lo hacía se llevaba a la mujer para que esta no se quedara sola.
El martes 22 de junio, su hija Heidi la llamó por teléfono porque quería ver a su madre. Desde el día del matrimonio no la observaban. A ese momento la mujer tenía tres meses de que no sabía nada de ellos.
“En esa llamada mi hija me decía que querían verme y yo les decía que no podía y entonces ella me dijo que aunque fuera a través de las rejas. Entonces yo le dije “muy bien” y colgué el teléfono. El hombre estaba escuchando la conversación y entonces, cuando colgué, me dijo que no quería ver a esa gente. -Ellos a lo que vienen es a gastarme el dinero del bolsillo y tengo que mantener a esos pedazos de...- “Siguió diciendo que él se había casado conmigo y no con mi familia”. -”No quiero ver a sus hijos; usted sabe que de aquí para adentro no tiene que ver a nadie. Entonces me dijo que llamara a mi hija y le dijera que no viniera”. El hombre le quitó el candado al teléfono y la madre, con todo el dolor del alma, llamó a su hija y le dijo que no llegara a la casa. La hija le insistía, le decía que querían verla, que la escuchaba triste, pero ella le decía que estaba bien. “Entonces mi hija me dijo que quería hablar con mi esposo; él, sin tomar el teléfono, les gritó que no quería saber nada de ellos y colgó el auricular”.
En ese momento se acercó a la mujer y le dijo que la iba a castigar. “Va a ver el castigo que va a tener...”. En ese momento la conversación de la mujer se detuvo por unos instantes, tomó aire y en medio de sollozos explicó que en ese momento la encerró en la bodega. El agresor le aplicó un candado chino y la condujo hasta una bodega que tiene en el patio de la casa. Luego la tiró a la fuerza y cerró la puerta con candado.
DOS DÍAS Y UNA NOCHE ENCERRADA EN BODEGA
La mujer, al ver que estaba encerrada y que no tenía forma de salir, ni tampoco creía que su compañero la iba a sacar, empezó a pedir auxilio. “Pero, cada vez que pedía ayuda, el hombre llegaba y pateaba la puerta y me gritaba que me callara”, explica la víctima.
A medida que pasaban las horas, ella se sentía más débil, pues no comía, ni tomaba agua. Incluso se vio obligada a realizar las necesidades fisiológicas en unos tarros de pintura que estaban vacíos. Narra que la noche fue terrible; no durmió por el frío, pero además no había dónde acostarse y pasaba las horas sentada de cuclillas en una esquina de la bodega.
El jueves, en horas de la tarde, un vecino, quien vive a la par de la casa de Nuria, escuchó cómo la mujer pedía auxilio y puso atención a lo que estaba ocurriendo.
“Antes no había escuchado nada, porque en la casa tengo un taller y entonces pongo el radio o el sonido de la maquinaria”, explicó Miguel Azofeifa. Sin embargo, cuando el hombre se dio cuenta de que la mujer estaba encerrada casi ordenado obligó al marido a liberarla. “Cuando abrieron la puerta y recibí la luz, quedé inconsciente”. De ese lugar la mujer fue trasladada hasta la Clínica de Hatillo donde fue atendida.
Una de las personas que atendió a la mujer agredida fue la Lic. Isela Chavarría Salazar, trabajadora social de la Caja Costarricense de Seguro Social. “Ella vino referida del Servicio de Emergencias. El médico le presentaba un diagnóstico de deshidratación”, explica Chavarría Salazar.
La profesional señala que ellos a la paciente le dieron orientación y apoyo, además de una cita para continuar dándole tratamiento.
ENCERRÓ A LA ESPOSA Y LA ACUSÓ DE ABANDONO
El martes en la noche, mientras mantenía a su esposa encerrada, “Sagitario” se fue al culto a orar. “En ese lugar le dijo a la líder de mi grupo que yo estaba muy enferma y que me había quedado acostada; que había que orar por mi salud. Pero anteriormente se había presentado a la delegación de la Fuerza Pública, donde puso una denuncia porque, según él, yo había hecho abandono del hogar, pero la realidad era otra; me tenía encerrada en la bodega de la casa”.
La mujer explica que no estaba enferma ni acostada. “Además, esa señora me contó que ella observaba a mi marido muy misterioso, que tenía como un tic nervioso”.
Ese día en que la mujer fue liberada también el hombre fue detenido por la Fuerza Pública y luego entregado a la Fiscalía.
ACUSADO DE PRIVACIÓN DE LIBERTAD
Una vez que la mujer salió del hospital, fue llevada hasta la Fiscalía, donde firmó una denuncia contra su esposo. De inmediato se ordenó la permanencia del hombre en la prisión. La oficina de prensa de la Corte Suprema de Justicia confirmó que al agresor se le dictó prisión preventiva por un mes, la que vence el 23 de julio. Así mismo, se le hicieron cargos por el delito de privación de libertad agravada sin ánimo de lucro, aunque el Ministerio de Seguridad Pública pasó el caso como intento de homicidio.
AGRESORES SIN PENAS
Ana Hidalgo, especialista del Instituto Nacional de la Mujer dice que el actual Código Penal en términos generales no reconoce la mayor parte de las situaciones asociadas con violencia intrafamiliar.
“Por eso es que se está pidiendo una ley de penalización. Los delitos que están incluidos en el Código Penal, la mayor parte no llegan a identificar las situaciones más cotidianas de violencia”.
Explica que tal vez esta situación de Nuria Garita, por ser una situación extrema, en el sentido de que existía una intención de secuestrar a esta persona, podría tipificar en alguno de los delitos actuales. “Pero la mayor parte de las situaciones de violencia intrafamiliar no están tipificadas en las situaciones de violencia”. Explica que la agresión física en la familia, es el golpe diario, la patada cotidiana o el pellizco hacia la mujer. “Si una mujer va hoy en busca de alguna sanción penal, por este tipo acciones, la mandan en lo mejor de los casos a una contravención. Pero la vía contravencional no tiene penas de cárcel; es como una burla”.
TRABAJAR DESDE LA FAMILIA
La Ministra de la Condición de la Mujer, Georgina Vargas Pagán, refiriéndose a este caso, dijo que para frenar la ola de violencia, hay que trabajar desde la familia. “Se debe hacer así, porque en la familia es donde aprendemos las normas de conducta, donde empezamos a respetar y asignar los diferentes roles”. Explica que en la familia es donde se asignan roles a los hombres y las mujeres. “El problema de género no es de hombre o mujer, sino de una creación cultural histórica de asignación de responsabilidades y de poderes. La única forma de erradicar este problema es empezando a educar a los niños en igualdad y equidad”.
Agregó la Ministra que esa educación estaría orientada a la igualdad y equidad en que ambos sexos tienen sus fortalezas. “Que juntos, en una forma justa, igualitaria, equitativa y de respeto, construimos mejores relaciones en la familia”.
CARTA QUE LE ENVIÓ EL AGRESOR A SU COMPAÑERA ANTES DE CONOCERLA
21-7-03
Estimada Gerardina:
He leído tu anuncio en la Extra del 21 de febrero del presente. Ya mi Dios te puso en mi camino. Tú eres la mujer que le he pedido a mi Señor. Tú eres una mujer sola, yo también soy un hombre solo que necesita una compañera de la edad que tú tienes. Yo te ofrezco buen trato y cuidarte hasta que la muerte nos separe. Si tú deseas tener un compañero fiel y responsable, ese soy yo. Llámame a este teléfono... lo más pronto que tú puedas, para que nos conozcamos y pedirle a mi Dios unir nuestro destino. Tengo casa propia y estoy pensionado; no fumo ni tomo licor. Soy una persona que goza de muy buena salud, soy libre, soltero, sin ningún compromiso. Espero que tú también no los tengas de ninguna.
Te saluda este ciudadano en nombre de mi Dios. Atentamente, “Sagitario”.
CARTA QUE LE ENVIÓ EL HIJO DE 16 AÑOS SU MADRE
Hola, mamá. ¿Cómo estás? Espero que muy bien. El motivo por el cual te escribo es para decirte que todo este tiempo que has estado lejos de mí he extrañado como eras conmigo. Te he extrañado demasiado, mamá. También para contarte que he tenido problemas y cada vez que tengo problemas siempre deseo que estés junto a mí, dándome un abrazo. Yo sé que tengo el apoyo de mi novia, de Carlos y su esposa, pero nunca es igual al abrazo de una madre porque te necesito, mamá. Siempre cuando estoy en mi cuarto solo, empiezo a acordarme de ti y en ocasiones se me salen la lágrimas pensando cuando iba a tu casa y me abrazabas y cómo olvidar los desayunos, cómo olvidar esas tortillas que me hacías, cómo olvidar ese cariño y ese amor. Por eso te llevo muy dentro de mi corazón.
Bueno, me despido con un beso y un abrazo. Te amo, mamá. Atentamente...
EL AMOR NO DEBE DOLER
Si es víctima de alguno de los siguientes hechos, por parte de su pareja, usted sufre de violencia intrafamiliar.
• La atemoriza
• La amenaza con golpearla, abandonarla, quitarle o matarla a usted o a los hijos o hijas.
• La ridiculiza y avergüenza
• La critica permanentemente, le dice que no sirve para nada y que es tonta
• La abofetea, la empuja, le da puñetazos
• Le pone apodos o sobrenombres y la humilla
• Le dice lo que tiene que hacer, a dónde puede ir, a quién puede ver, con quién hablar y cómo debe vestirse
• La obliga a tener relaciones sexuales
• La cela injustamente y la acusa de coquetear o de serle infiel
• La mantiene alejada de su familia
• Le prohíbe ver a sus amigos o amigas
• La hace sentir débil
• La hace sentir miedo de lo que puede decir.
Para más información, llame al 800 300 3000 ó al 911.
¿Qué opinan los vecinos?
CLAUDIO
ESPINOZA DUARTE:
“Viendo tantos casos que se han dado en el país es necesario buscar una manera de frenarlos. Son casos donde se debe aplicar la ley con rigor. Pero también es importante que las diferentes instituciones busquen alternativas de prevención”.
JULIO ACOSTA
JIMÉNEZ:
“Era un buen vecino y por eso lo que pasó fue muy sorpresivo. Ellos siempre salían de la mano y parecían una pareja que se llevaba bien, pero ya ve cómo eran las cosas en la realidad”.
SANDRA SÁNCHEZ
FIGUEREO:
“Eso que ocurrió es muy feo; yo en el pasado he vivido algo parecido, no a ese extremo y por eso sé lo que siente una mujer que es agredida por su compañero. Yo conocía a ese señor y no parecía que fuera así”.
CARLOS CALVO
CALDERÓN:
“Esto fue un hecho muy extraño, porque para mí el señor era una buena persona. A mí la noticia me sorprendió, porque le he hecho trabajos y lo conocía bien. Incluso hasta empecé a remodelarle la casa”.
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