San José, Costa Rica, Viernes 23 de julio de 2004,
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PRISMA
CONSTRUIR EN TIERRAS AJENAS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Es por todos conocido que el principal sueño de los costarricenses es tener casa propia, por eso andamos de aquí para allá y de allá para acá, buscando posibilidades de darle techo digno a nuestra familia. Sin embargo, debemos de tener muy claro que una cosa es la necesidad y otra la ley.
Por ejemplo, los que actualmente luchan -desde la Catedral Metropolitana- por las tierras de la finca Bambuzal, las 180 familias que fueron desalojadas de la playa El Rey, o más recientemente las 130 que fueron lanzadas ayer a la calle por ocupar unos terrenos propiedad del Invu, ubicados en Los Guido de Desamparados, de antemano sabían que en cualquier momento podrían ser expulsados, porque estaban ocupando propiedades ajenas.
Los dueños se acogen a la Constitución Política: “La propiedad privada es inviolable ...” Los que se dicen precaristas se amparan al derecho natural de cultivar la tierra para alimentarse. Evidentemente uno tiene razón legal y los otros razón moral, pero mientras vivamos en un país de derecho debemos respetar la ley.
Por otro lado están los que se la “juegan” para ver que pasa. Ellos, sabiendo que actúan al margen de la ley construyen y edifican en zonas de alto riesgo. No les importa que hayan fallas sísmicas, que sean laderas, o que tengan posibilidad de desastres naturales, estos son los verdaderos tramposos, de la noche a la mañana se adueñan de lo que no es de ellos. Para luego embarcar a una serie de familias pobres, a las que utilizan como escudos humanos, con el único fin de no ser expulsados, y sacar beneficio particular.
¿Quiénes son los que realmente sufren? Como siempre, los niños y las madres embarazadas, como vimos en el último desalojo efectuado en Los Guido, donde los inocentes chiquitos “volaban martillo” para desarmar sus ranchos, mientras otros menores, -uniformados para ir a la escuela-, cargaban enormes bolsas con los pocos utensilios que tienen para la subsistencia.
El problema de la vivienda ha existido por siempre. En los últimos años se han hecho infinidad de reportajes y campañas publicitarias alertando sobre lo que sucede con la denominada vivienda popular. Por eso debemos trabajar juntos para erradicar de una vez por todas a los vividores de los pobres. Esos “zopilotes” que se aprovechan de la ingenuidad y la necesidad de los que menos tienen. ¡Alerta...no se dejen engañar!
En un país como el nuestro, donde el sueño de todos es tener casa propia, bien valen la pena los esfuerzos que se realicen para que los más desposeídos tengan acceso a la vivienda. Pero evitemos el sufrimiento de nuestra familia, no se metan a invadir y construir en terrenos ajenos.
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12:27:03 15/10/07 Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.