San José, Costa Rica, Jueves 15 de julio de 2004,
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• Un tigre de aguas que les succiona la sangre
EL DINAMÁ ATERRORIZA A LOS INDÍGENAS CABÉCAR
Adrián Marrero Redondo
amarrero@diarioextra.com
Estos indígenas afirman que prefieren viajar armados, por el temor al Dinamá.
TALAMANCA.- Todos los indígenas cabécar conocen de la presencia del Dinamá, pero son muy pocos a los que les gusta hablar, por el temor que le tienen. Se trata de un depredador implacable que no da tregua a sus víctimas, siempre seres humanos.
El Dinamá para los cabécar y bribris, los dos pueblos que comparten la zona montañosa de Talamanca y que su propia creación y leyendas son muy similares, es un tigre de aguas, por eso su nombre es Dinamá. “Di” significa agua y “Namá” que es tigre en cabécar.
Esta figura, que es definida por Eduardo Sandoval -uno de los indígenas de la zona de Alto Telire- como un gran tigre blanco, pero que tiene mucho pelo y dos colas, tiene atemorizadas a las familias.
“El Dinamá está atacando a los hombres y mujeres que transitan por los ríos y por eso a nadie le gusta hablar, porque nos da temor”, explicó a DIARIO EXTRA.
Señala que es como un castigo, porque normalmente quienes se ven afectados son aquellos hombres que transitan en horas de la noche y no se encuentran en sus chozas cuidando a las mujeres e hijos.
Para Abelardo Torres, uno de los altos dirigentes bribri, el Dios indígena Sibö creo el Dinamá para reprender a los indígenas por su mal comportamiento. Explica que se lleva a la persona que se comporta mal con su pueblo y su familia y no cumple las reglas ancestrales de su pueblo Bibri- Cabécar.
“Los castiga y se los lleva, luego les chupa la sangre como un ejemplo para que los bibris y cabécar entiendan”, agrega Torres.
El Dinamá ha estado asustando mucho en los últimos días a los indígenas cabécar, quienes aseguran que varias personas han sido llevadas en las últimas semanas por el Dinamá, el problema es que muchos indígenas no reportan la desaparición de sus familiares.
EL MISTERIO DEL DINAMÁ
“Cuando el Dinamá ataca a una persona hace que el agua se levante como una gran ola y de ella sale para alcanzar a sus víctimas, luego las toma y las muestra como una advertencia”, señala Oroik Brenes, un hombre blanco que ha convivido con los indígenas cabécar durante mucho tiempo.
Este hombre asegura que lo ha visto en una ocasión, cuando atacó un indígena. “Fue como si el mismo río tomara vida y presionara a la persona y se la llevara”, dijo a DIARIO EXTRA.
“Por ejemplo, si van dos o más personas cruzando el río o una quebrada y sale el Dinamá, este toma a su víctima y la sumerge en el río, pero le da oportunidad a que los demás lo vuelva a observar. En ocasiones la misma persona le dice a los demás que se marchen, porque ya está resignado a la muerte”, explica Eduardo Sandoval.
Casi el mismo día o la mañana siguiente la víctima del Dinamá aparece pero totalmente desangrado. “Las personas siembre se encuentran con una herida en las rodillas y otra en la frente, que es por donde le chupa la sangre. Estas heridas son como cortadas”, explica Sandoval.
Señala que estos tigres de agua, aparecen en río y quebradas, que no existe un sitio en especial donde aparezca y por esa razón siempre deben tener cautela para evitar que los atrape.
QUIEN MATA UN DINAMÁ MUERE
Eduardo Sandoval, explica que los indígenas saben que ellos no pueden matar al Dinamá, no es que sea inmortal o indestructible, sino que existe la creencia que quien les da muerte, también fallece.
“Uno no puede matar a un Dinamá, porque a los días muere también y de una forma muy mala. Es como si todo el cuerpo se le enchilara a uno, con un ardor insoportable, hasta que la persona queda sin vida”, explica Sandoval.
LAS HUELLAS DEL DINAMÁ
Para la realización de este reportaje, un equipo de DIARIO EXTRA pasó varios días caminando, desde Moy hasta Río Seis, en la Fila conocida como Matama. En ese recorrido de unos 100 kilómetros a pie en la montaña pasamos por varios ríos.
En muchas ocasiones cerca de los ríos en la sube arena, nos encontramos con unas misteriosas huellas. “Esa es la huella que deja el Dinamá, cuando está buscando a sus víctimas”, explica Sandoval.
La huela es muy extraña, no es como la de un tigre normal, sino que pareciera que es un animal pesado, pero que camina sobre sus uñas. “Por esa razón es fácil identificar el rastro del Dinamá”, asegura el indígena.
¿LA ÚLTIMA VÍCTIMA DEL DINAMÁ?
Aidé Marín Jiménez es una mujer quien vive en Río Seis, en Alto Telire, ella estaba muy preocupada porque su marido Franklin Chávez y su hijo Isaac de dos años tenían cuatro días de desaparecidos y nadie le daba razón.
“Él salió a pasear con mi hijo y debió regresar el mismo día pero ya tiene cuatro días de estar desaparecido. Mi temor es que se lo haya llevado el Dinamá, porque él debía cruzar el río Cuen”, dijo a DIARIO EXTRA, cuando la visitamos en su choza.
La mujer le preguntó a varios hombres que había transitado por la zona donde se supone debió caminar su marido, pero nadie dio ninguna señal.
“Yo estoy muy preocupada porque en los últimos días el Dinamá se ha estado llevando varias personas y temo que se les haya aparecido a mi esposo y a mi hijo”, explicó la mujer a DIARIO EXTRA. Cuando nos retiramos de la zona aun el esposo de esta mujer no había aparecido.
DINAMÁ VISTO COMO UN ESPÍRITU
Desde la óptica de la mitología cabécar y bribri, la presencia del Dinamá en este mundo, tiene una explicación. El Dinamá es como la especie de gigantesco tigre blanco que vive en el otro mundo, un mundo de espíritus, pero que están al asecho para poder pasar a nuestro mundo.
Cuando estos espíritus llegan a nuestro mundo es cuando se registran inundaciones, pues son como las cabezas de agua que viajan por los ríos.
Para los indígenas ese enorme tigre de río ataca la gente y es enemigo del “Ditsowö” que es la semilla especial para las cosechas. Este terrible monstruo fue originado cuando Namaitmi, la madre de la niña Iriria que Sibö, el Dios de la cabécar y bribri, convirtió en tierra, lloró por la muerte de esta, sus lágrimas cayeron al suelo y se convirtieron en tigres y gigantescas águilas que en los tiempos pasados causaron tantas muertes y desolación a nuestros ancestros indígenas.
Estos tigres de agua son la venganza de Namaitmi contra la “semilla”, pues lo único que el Dinamá toma de sus víctimas es su sangre, mediante dos orificios que abre en las rodillas o en la frente. Todas sus presas son capturadas al cruzar los ríos. Es un terrible monstruo que tiene dos colas con las que aprisiona a sus víctimas.
Pero, por el peligro que representa para los humanos los Dinamá, Sibö decidió encomendarle la misión a un Dios que sería el guardián encargado de cuidar de que estos seres malignos no se pasaran a este mundo. Almansa, quien tiene un hermano, Sötabiari, es abuelo de Sërkë.
Este espíritu es el guardián destinado para que cuide que no se escape el Dinamá desde el otro mundo.
Él está sentado a la par de una gran olla y cada Dinamá que se quiere escapar tiene que lanzarse al mar; entonces cae en esa olla y Almansa se lo come.
A veces ocurre un fenómeno natural y este guardián se queda dormido; en ese momento el Dinamá logra escapar. Almansa se da cuenta y avisa a los indígenas que el enemigo ha escapado, mediante unos retumbos que se escuchan profundo en el mar. Cuando esto ocurre, los indígenas evitan cruzar ríos porque saben que por allí anda el Dinamá y podrían morir.
Sërkë es el nieto del protector y como Dios es dueño de los huracanes, protector del “Ditsowö” que es el nombre Bribri que se le da a semilla especial destinada a la siembra. Al parecer él tenía más hermanos, eran juguetones, traviesos, pero como este eram el más serio, a pesar de ser el menor de todos, lo premió y le dio una varita mágica.
Este Dios bribri y cabécar es muy poderoso. Cuando el Dinamá escapa, Almansa llama a Sërkë para que lo capture y lo devuelva a su lugar de origen. Su llegada es muy espectacular pues entra en un poderoso huracán y se lleva de vuelta al Dinamá, devolviendo la tranquilidad a los indígenas.
OTROS PROTECTORES DE LA CULTURA BRIBRI-CABÉCAR
Dentro de este grupo de protectores ligados con la naturaleza está Talashke ó Kirkima. Dueño de los truenos. Protector del “Ditsowö”. Nuestros antepasados indígenas creían que a veces los seres malignos vivían en los troncos de los árboles o en las pozas de los ríos y desde allí nos asustaban.
Entonces Talashke dejaba caer un rayo y eliminaba al espíritu maligno. En esta labor era ayudado por Kilmata, ser benigno, dueño de la cerbatana.
Otro de los seres que ayudaban a los indígenas era Shkuá, dueño de los ríos. Todos los productos comestibles que crecen en la orilla del río, como yame, banano, entre otros, son sembrados por este espíritu. Formaba parte de una de las generaciones existentes antes de la creación. Todos eran malos y fueron eliminados por Boknama, pero solo logró escapar el superior de ellos.
Se dice que tiene mucho poder y para escapar se cubrió de una capa de neblina; por eso cuando hay niebla se dice que es la ropa de Shkuá. Otro de los seres de la naturaleza Bribri es Aksula, Rey del comején o termitas. Ayudó a Sibö a esconderse de SorkuLa cuando era niño y este lo buscaba para matarlo.
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