San José, Costa Rica, Viernes 30 de enero de 2004,
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SEÑALES BUENAS, SEÑALES MALAS Y EL TLC
Algunas cosas que están sucediendo en nuestro país pueden tener serias consecuencias hacia el futuro.
Aunque uno no se percate, siempre estamos enviando señales. Por ejemplo, una persona que todos los días aparezca limpia, peinada, arreglada y camine con elegancia, está dando señales a los demás de que tiene buenos hábitos de limpieza y orden.
En caso contrario, si una persona aparece siempre tarde, sucia, sin bañarse y desarreglada, nos está dando señales para que no confiemos en algunos de sus modos de actuar. Porque a final de cuentas todo entra por la vista.
También las sociedades y los Estados envían señales; de estas dependerán muchas cosas importantes para el desarrollo político, social y económico. Así es como los costarricenses actuamos según las señales que percibimos. La inversión extranjera actúa según el código de señales que interprete. Los organismos internacionales resolverán de acuerdo con las señales que vean. ¡En fin, el mundo se mueve a punta de señales!
Si las autoridades son tolerantes con las invasiones de tierras, los desórdenes en la calle y otros atentados más, entonces la gente entenderá que ese tipo de conductas no es reprimido, y por tanto conviene participar en ellas. Otros entenderán que la propiedad no se respeta, con lo que la sociedad variará sus patrones de conducta.
Si las autoridades reprimen el comercio, fijan precios, no entienden cómo funcionan la competencia y el mercado, y actúan irracionalmente, entonces habrá poca inversión empresarial, poco desarrollo del comercio y malas señales para el público, y con ello mayor desempleo y pobreza.
Si las autoridades gustan del monopolio estatal, lo constituyen aunque sea de modo antijurídico, lanzan grandes proclamas a favor del estatismo y abusan de la propaganda para justificar sus desaciertos, entonces los inversionistas entenderán que es mejor llevarse el dinero a otro lado, formar empresas en otro lado y olvidarse de Costa Rica.
Pero si las autoridades pregonan apertura comercial y buen clima para los negocios, entonces los organismos internacionales se percatarán de que aquí se dice la verdad y nos ayudarán para obtener préstamos y propagar por el mundo la buena situación de Costa Rica, con lo que vendrán grandes empresas y con ello más empleo y bienestar para todos. De ahí lo importante de tener claras las señales que queremos mandar. ¡O vamos para un lado o vamos para el otro!, pero no podemos ser "paños tibios", porque entonces el mensaje nunca será entendido y pondríamos en peligro la presencia de empresas trasnacionales que generan miles de empleos en nuestro país.
Por eso es que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos no hay que analizarlo con vista de caballo carretonero. Quizá no todo sea bueno, como dice el Gobierno, pero tampoco creo que todo sea malo, como dicen los sindicalistas.
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