San José, Costa Rica, Martes 14 de diciembre de 2004, 00:34

Ultima hora
haga click aquí

Suscr’base!
¿Quiere recibir nuestra
portada en su correo?
Ingrese su dirección aquí:

suscribir
eliminar











455,81
457,44












PRISMA

DEBERÍA DARNOS VERGÜENZA

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

¡Qué vergüenza! en Costa Rica, sede la Corte Interamericana de Derechos Humanos, aumentó dramáticamente la cantidad de agresiones contra personas de la tercera edad. Las autoridades del Hospital Nacional Geriátrico, Raúl Blanco Cervantes, denunciaron que solo en el año 2004 han atendido en ese centro médico 512 viejitos, mientras que el año pasado la cifra fue de 248, o sea el aumento fue de más del 100 por ciento, y todavía seguimos diciendo que vivimos en un país de paz.

Pero como si eso fuera poco, entre los abusos contra nuestros progenitores resaltan la negligencia, el abandono y el «saqueo». Así como lo leen; algunos «hijos» y «nietos», -sin escrúpulos-, le roban todo a sus adultos mayores, dejándolos literalmente en la calle, y cuando ya no tienen nada la emprenden a garrote contra ellos. Estos familiares de mentirillas, deberían ser ubicados, denunciados y condenados, porque agredir a un viejito es como violentar a un indefenso niño, con el agravante de que ellos nos dieron la vida, y por consiguiente todo lo que tenemos.

En este momento muchos estarán pensando, «que desgraciados e inhumanos son esos agresores», y es cierto, pero cuidado... porque usted también podría ser cómplice de lo que ocurre, es responsable pasivo si ve que un chofer de autobús no quiere aceptar el tiquete a un ciudadano de oro y no lo denuncia, también es responsable directo si sabe de alguna agresión contra ellos y se calla, porque: «no es mi problema», o «para que meterme en lo que no me importa». Pues claro que nos debe importar, son ciudadanos inocentes y debemos defenderlos sobre todas las cosas.

Cómo es posible que Hernán Ugalde Hidalgo, murió tras caer de la grada de un autobús porque no le recibieron el tiquete de ciudadano de oro, y dos años después de la tragedia aún no hay castigo alguno contra los responsables, es más ni siquiera existe una llamada de atención.
Don Hernán fue humillado y obligado a viajar en la grada del bus con la puerta abierta, en una curva se cayó en el pavimento sufriendo las consecuencias propias de este tipo de accidentes. Aquel espeluznante episodio ocurrió en el año 2002 y aún hoy, ocho meses después de su muerte, el Consejo de Transporte Público sigue «calladito» como si nada hubiera ocurrido. ¡Ahí está el proceso durmiendo el sueño de los justos; dentro de un montón de trámites burocráticos!
Mientras tanto, Sidalice Calderón, -la viuda-, otra humilde viejita de 78 años, espera que algún día se haga justicia, para que por fin su esposo pueda descansar en paz y evitar que este tipo de atropellos continúen ocurriendo en este país de «armonía y respeto».
Nuestros ciudadanos de oro deben ser tratados con admiración como ocurre con los veteranos en Estados Unidos. Ahí sí son tomados en cuenta y valorados como verdaderas enciclopedias ambulantes. Pero aquí en Costa Rica muchas veces con la excusa de que no hay tiempo para atenderlos; o que serán mejor tratados en otro lugar, son enviados a los acilos de ancianos, esta situación se agrava en navidad y fin de año. Los datos estadísticos indican que solo el 17% de los ticos vuelven por sus viejitos después de las fiestas, el resto de personas los dejan ahí «depositados» para que terminen sus días, olvidando que todo lo que hoy somos se lo debemos a ellos.

Ultima actualización de esta página: 12:27:09 15/10/07
Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.