San José, Costa Rica, Sábado 17 de abril de 2004, 22:20

Ultima hora
[an error occurred while processing this directive]

Suscr’base!
¿Quiere recibir nuestra
portada en su correo?
Ingrese su dirección aquí:

suscribir
eliminar










Publicidad de WSI


Ver


428,72
430,10












GroupImage

MOTIVARSE UNO MISMO

La motivación no consiste en dedicar unas cuantas palabras de elogio a alguien con el fin de que desarrolle su labor con más eficacia. Se trata de una habilidad esencial que cualquiera puede aprender y que nos permite ejercer una influencia decisiva en nosotros mismos y en los demás.

Existen estrategias muy sencillas para motivarnos y motivar a los demás, que nos ayudan a comprender que hay una sicología práctica realmente aplicable a la vida diaria, llegando así a la conclusión de que la motivación es el alimento que debe nutrir constantemente nuestras vidas, ya sea desde el punto de vista familiar, laboral o incluso moral.

Todo hombre es de por sí naturalmente "motivable", como si estuviera predispuesto a encontrar un motivo para despertar, accionar, vivir. Sin embargo, sólo es posible motivar a otros si uno mismo está incentivado. Caso contrario, todo intento es superficial, o por lo menos poco consistente. La regla una vez más se repite: empecemos por motivarnos nosotros mismos.

El estímulo monetario no es en sí mismo motivador si no va acompañado de algunos factores que cubren las llamadas "necesidades psicológicas", a saber, seguridad, reconocimiento, sensación de pertenencia, ser tratado con respeto y dignidad, satisfacción con los objetivos cumplidos, oportunidad de destacarse y la posibilidad de desarrollarse y crecer.

La motivación hace milagros, pues obtiene lo mejor de cada colaborador puesto al servicio de un objetivo común, que vivirá como propio. Un grupo motivado va más allá de sus fuerzas para conseguir un objetivo.

Quien tiene a su cargo un equipo que funciona así, recupera rápidamente la energía invertida en ellos, y quien forma parte de él encuentra sentido al trabajo de todos los días.

Por lo tanto, la tarea del motivador, entre otras, es crear nuevos objetivos o convertir circunstancias -de las que ni siquiera es responsable- en desafíos.

De todas formas nada es en sí mismo bueno o malo. De nosotros dependerá que sea de un modo o de otro. Desde hace siglos los orientales nos invitaron a pensar que crisis es también oportunidad, y que nada tiene un único significado. Esa es la tarea de un motivador: mostrar la realidad y los hechos con la vestimenta que desee para que resulte útil.

En definitiva, un motivador puede hacer de sí mismo y de su entorno un oasis en pleno desierto. Y nada puede destruir la actitud, el poder y la energía que caracterizan a un puñado de seres incentivados; pero, para lograrlo, debemos motivarnos nosotros mismos. Por eso hoy les digo: adelante, costarricenses; busquemos la paz interna.

Ultima actualización de esta página: 12:27:48 15/10/07
Parte de la Sociedad Periodística Extra Limitada.