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LA PELIGROSA PALABRA 'FRAUDE' Y LAS PRIMARIAS
En los últimos años la palabra 'fraude' ha sido muy utilizada durante las elecciones internas de los partidos políticos nacionales.
El problema con el uso de una palabra -que había sido desterrada del vocabulario costarricenses a costa de la sangre derramada en la revolución de l948-, es que en primera instancia motiva a los proclives a las irregularidades y la segunda es que puede darle la vuelta al mundo con el consecuente perjuicio para el buen nombre e imagen del país.
Pero no se crea que me refiero únicamente a las denuncias de los precandidatos de la tendencia de don Abel Pacheco, sobre presunto fraude en las elecciones distritales recién celebradas, sino que tampoco podemos olvidar las denuncias acontecidas durante las elecciones de Liberación Nacional en las pasadas elecciones primarias e incluso las manifestaciones que hizo don José Miguel Corrales al periódico "Ojo" de febrero de este año, donde afirmó: "Fui víctima del último fraude del siglo", al referirse a la divulgación de una encuesta que daba un diez por ciento de ventaja a don Miguel Angel Rodríguez, tres horas antes del cierre de las urnas en las pasadas elecciones nacionales.
El problema con las elecciones primarias de los partidos políticos, especialmente de los dos mayoritarios, es que la propia cúpula y sus tribunales electorales internos alteran los resultados para dar al país una supuesta votación mucho más alta que la real, en aras de no ser víctimas de campañas publicitarias que puedan dañar la imagen de su candidato en las elecciones nacionales.
Es así como, si desde el propio seno de cada partido se consiente esa manipulación de resultados, con el silencio cómplice de las tendencias en disputa, ya este tipo de elecciones están viciadas por una irregularidad sumamente peligrosa y que a la vez pierde confianza entre la prensa nacional y desde luego el pueblo. Entonces hemos retomado la palabra 'fraude' con un ánimo muy a lo tico, digamos que a lo 'vacilón' , sin caer en cuenta que en el resto del mundo es una palabra sumamente delicada y que si alguien realmente puede probar que hubo algún tipo de irregularidad o fraude en una elección por más intrascendente que sea la misma, hay que denunciarlo (a), y pedir que todo el peso de la ley recaiga sobre esa o esas personas y pedirles a los partidos políticos que no vuelvan a inflar los resultados de sus primarias, pues todos sabemos que a las mismas asisten muy pocas personas y eso no le quita mérito o poder a cada agrupación política.

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