San José, Costa Rica,
Lunes 9 de julio de 2001


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* Emboscada perfecta, con una 38 especial:


EJECUCIÓN PROFESIONAL Y MUY BIEN PLANIFICADA

ADOLFO RUIZ PACHECO

Ilustración de Germán Meza
Fotos de Humberto Ballestero MSP.

poco le faltaba

Poco le faltaba a Parmenio para llegar a la cochera de su vivienda cuando lo emboscaron al meterse a la callejuela, junto a la vía a Guápiles, a bocajarro le mandaron los plomazos y los cobardes asesinos huyeron.

El gatillero contratado para realizar "el trabajo" y callar para siempre a Medina Pérez, primero disparó sacando el brazo por la ventana izquierda del asiento trasero del vehículo sedan-color gris.

Tenía a Parmenio a un poquito mas de un metro, lo tenía en el blanco. Este primer plomo atraviesa la puerta de la furgoneta de Medina. La bala se aloja en el costado izquierdo y Medina queda inerte y el vehículo solo recorre apenas un metro. Se lanza el pistolero -deja la puerta trasera abierta- apunta y le manda un segundo plomazo.

La bala atraviesa la ventana izquierda (la del conductor) y lleva la trayectoria hacia el cuello de Medina y lo atraviesa de lado a lado, con entrada y salida.

El gatillero profesional apunta de nuevo, tiene que realizar su trabajo a cabalidad.

El tercer plomazo se lo manda en dirección del rostro, despedazándole las mandíbulas.

Al pistolero utilizó un arma una 38 especial de las que circulan por todas partes, sobre todo en manos de los llamados "guachimanes" y quizás robada recientemente a un guarda privado. Es parte del "trabajo limpio" en el que el gatillero no solo usa un arma inscrita a nombre de otra persona sino que utiliza guantes para que no quede ningún residuo de pólvora, además, aunque lo vean los testigos, no podrán identificarlo. No es de estos rumbos. Es un pistolero a sueldo, un profesional. Usa un auto ajeno, robado.

 

BIEN PLANEADO

Para el mayor Eliécer León -comandante Radiopatrullas- Delta 2, la ejecución de Medina Pérez fue un acto debidamente planificado hasta en sus últimos detalles.

León llegó al sitio de la emboscada minutos después que tres plomazos se alojaban en la integridad de Medina a muy corta distancia, para no fallar.

Parmenio regresa a su vivienda el pasado sábado, luego de un día de trabajo. Lo que menos se imagina es que lo vienen siguiendo a distancia para no llamar la atención. De todos y cada uno de los movimientos son informados -vía teléfono celular- los pistoleros que andan rondando la zona de San Miguel y van y vienen por la vía a Guápiles en espera de recibir el último informe del movimiento de Medina hacia su casa, donde debe ser esperado a corta distancia y donde el auto con los pistolero debe estar listo unos 4 minutos para no llamar la atención de los vecinos ni mucho menos de la familia de Medina.

BAJONAZO DE VELOCIDAD

Medina, al salir de la autopista para meterse en la callecita estrella que va a su vivienda debió -inevitablemente- bajar la velocidad. De otra forma era imposible realizar la maniobra de introducirse en la callecilla hacia su casa. Ese trayecto lo hacía Medina todo el tiempo, pero a distintas horas y los sábados era variable, según terminara de grabar su programa La Patada.

En la maniobra queda muy poca visibilidad para reflexionar sobre la presencia de un auto desconocido. No tenía tiempo de nada: ni de devolverse, por lo incómodo, ni de meter el acelerador; quedó en el blanco perfecto del pistolero. Así habían planeado los profesionales del crimen.

Una bala sin percutar se encontró en el sitio de los balazos. El confundir la investigación, es parte del trabajo de los sicarios, quienes conforman el sindicato del crimen organizado. El auto utilizado fue robado dos días antes de usarse en el homicidio y quizás, lanzado luego en un barranco en el Zurquí. Se hace el trasbordo al otro auto que estuvo siguiendo a Parmenio durante la tarde del sábado pasado y se regresan a su guarida.