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EL AUMENTO A LICORES Y CERVEZAS Y LA POBREZA
Cuando se anuncia un posible aumento en los precios de los licores, las cervezas e incluso los cigarrillos, la gran mayoría aplaudimos porque consideramos que son vicios que afectan a muchos hogares.
Pero desdichadamente y ya pasando de la teoría a la práctica creo, con mucho dolor, que el espíritu de los legisladores no se da como se pretende.
Lo anterior viene al caso por un proyecto de ley para aumentar el precio de la cerveza en siete colones la unidad, el cual según entiendo, recorre los pasillos de la Asamblea Legislativa.
Y mi pesimismo proviene de que la gran mayoría de hombres que son adictos al alcohol continúan su vicio, aunque inviertan más dinero, el cual al final hará falta en la casa. La realidad es que a la gran mayoría de esas personas no les importa si sube el precio de la leche, por ejemplo, pero sí se preocupan si sube la cerveza.
El gran problema es que al final de cuentas no tienen reparos en invertir más dinero para comprar sus cervezas, licores o cigarrillos, aunque no les quede dinero para comprar el litro de leche o menos comestibles para su familia.
Con esto no quiero que me tomen por defensor de los vicios, sino que, objetivamente hablando, estos incrementos en los precios no han surtido ningún efecto positivo en nuestro país. Y es que si realmente fueran positivos en Costa Rica ya no tuviéramos cantinas ni bares, ni cervecería, ni cigarrerías y desde luego tampoco la Fábrica Nacional de Licores, pues desde niño recuerdo que siempre al justificar el aumento en estos productos se argumenta que es para desestimular su consumo, algo que por el contrario a ido en aumento.
Y si alguien no lo cree, lo invito a que los fines de semana, por ejemplo viernes y sábado, pasen después de las seis de la tarde por las cantinas y bares del país y vean el abarrotamiento de clientes. Otro ejemplo es que ya tenemos más cantinas y bares que escuelas.
Ante esta realidad, lo que sucede es que la pobreza en nuestro país va en aumento, pues el adicto al consumir más su salario en sus vicios, le queda menos para su hogar.
En fin, que no conozco a un hombre que me haya dicho haber dejado su adicción al licor, cerveza o cigarrillos porque subieron de precio. En cambio, sí escucho con frecuencia que ya solo comen carne en su casa una vez por quincena, por los altos precios. Entonces... ¿estamos haciendo lo correcto?s

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