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* EDITORIAL:
EL ASESINATO DE PARMENIO Y LA LIBERTAD DE EXPRESION
Tras cerca de 30 años de vivir en Costa Rica, en los cuales dejó huella en las transmisiones deportivas, y posteriormente "sacó roncha" con su programa radial "La Patada", el comunicador y productor deportivo Parmenio Medina Pérez, murió a manos de cuatro sicarios el sábado, a unos cuantos metros de su casa. El hecho de sangre no es un homicidio más, sino una herida mortal a la libertad de prensa, porque asesinaron al periodista que levantó la voz para pedir justicia y denunciar corrupción. ¡Hoy la democracia está de duelo! |
El vil asesinato perpetrado el sábado contra el periodista Parmenio Medina Pérez abre un nuevo capítulo en la lucha por la libertad de expresión en Costa Rica. Una prensa costarricense acorralada indiscriminadamente por la legislación confeccionada y defendida por la mayoría de políticos deseosos de contar con instrumentos que los hagan menos vulnerables a las investigaciones sobre corrupción, ayer recibió una estocada casi mortal, cuando ya se ha pasado de las palabras a los hechos.
No negamos que en muchas ocasiones Parmenio se excedió en sus denuncias, las que algunas veces las convirtió en persecuciones; sin embargo, ese era su derecho como periodista en un país, hasta el sábado, civilista.
Parmenio recibió durante sus años de trabajo periodístico muchas amenazas contra su vida, iguales a las que hemos recibido muchos periodistas costarricenses; sin embargo, ahí quedaban y siempre se terminaban ante los estrados de la justicia, haciendo malabares de su parte para poder salir adelante, poniendo por delante el estandarte de la verdad.
Pero el sábado pasado se rompió el cordón umbilical del respeto por la vida del periodista en Costa Rica, un cordón que al menos de nuestra parte tendrá dos direcciones, porque no nos vamos a quedar con los brazos cruzados, soñando ilusamente en el pasado de nuestra patria, sino que, al igual que tenemos que hacerlo penosamente ante la legislación contra el periodismo en Costa Rica, también hoy tendremos que hacerlo ante la cruda realidad del mundo actual.
Es importante hacer notar que no pretendemos ni exigiremos fanáticamente que las autoridades esclarezcan este cobarde asesinato inmediata o medianamente, pues desdichadamente en el caso de los periodistas y en particular en el caso de Parmenio durante su vida profesional hizo muchas denuncias y en contra de grandes intereses costarricenses, alguno de los cuales pudo perfectamente esperar el momento propicio para confundir a las autoridades y opinión pública y cobrar como animales la denuncia que meses o años atrás hiciera un ser humano.
El periodismo costarricense, que venía de medio luto por las condenas judiciales en su contra, hoy se enluta totalmente con el asesinato de Parmenio Medina Pérez, abriéndose un nuevo capítulo en la historia de nuestro país, un capítulo cuyo final desdichadamente no podemos predecir.
Se ha callado la voz denunciante de Parmenio, el "Compadre", el "Cuco", como lo llamábamos en privado, pero su voz debe seguir en la conciencia de los actuales y futuros periodistas, como un símbolo más de la libertad de expresión como arma en contra de la corrupción.
William Gómez V.

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